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25 de marzo de 2013

Segunda semana de pasión: lenguajes y percepciones

Entramos en Semana Santa y en la segunda "semana de pasión" para meteorólogos y comunicadores del tiempo. Ahora ya, con la tendencia general de la evolución atmosférica relativamente clara, lo que toca es saber comunicar adecuadamente los detalles del día a día partiendo, una vez más en esta época, de un panorama de tiempo revuelto y muy cambiante.

Si en una anterior entrada del blog comentaba las tremendas dificultades para establecer en este arranque de la primavera una predicción a mas de tres o cuatro días vista, y mas aún sin disponer libremente de los mejores productos de los modelos probabilistas de predicción, hoy, lógicamente, esas dificultades son ya menores. Los principales modelos deterministas (Centro Europeo y GFS norteamericano) muestran como nuestra zona geográfica va a estar sometidas durante toda la semana a una circulación de vientos de Poniente con sus ondas embebidas y frentes asociados. Por su parte, los modelos probabilistas de estos mismos centros, nos indican que esta evolución es bastante fiable, al menos hasta el próximo viernes o sábado.

Este mapa previsto de superficie por el Met. Office británico para el próximo miércoles, 27 de marzo, da una idea del tiempo que cabe esperar para esta Semana Santa: paso de sucesivas ondas frontales en el seno de una corriente de vientos de Poniente que darán lugar a un tiempo inseguro y cambiante predominando desde luego el ambiente húmedo con lluvias y chubascos por todas las regiones siendo el Sureste, como es habitual en estos casos, la zona menos afectada.

¿Como va a ser el tiempo "sensible" entonces? Pues mas bien lluvioso, fresco y variable en la mayor parte de las regiones siendo sobre todo el Sureste peninsular la zona que se verá menos afectada. Las sucesivas ondas de esta corriente de vientos del oeste circularán rápidas sobre nosotros y, cada una de ellas, traerá asociada en su parte delantera un frente más o menos importante, productor de ascensos del aire, nubosidad y lluvias. La mayor parte de estos frentes se reflejan bien en los modelos numéricos ya con dos o tres días de antelación, pero hay algunos, menos importantes, con unas dimensiones espaciales y temporales pequeñas, que no quedan tan bien reflejados, y que se "cuelan" entre sus hermanos mayores. Por otra parte, esta corriente atlántica tiene una cierta inestabilidad y puede provocar desarrollos convectivos (grandes nubes cumuliformes), a veces con tormenta tanto en el seno de esos frentes como en la masa aérea que queda entre unos y otros. El resultado de todo ello es un tiempo cambiante con fuertes chubascos, ratos que sale el sol con una cierta sensación de calor húmedo, otros en que el viento puede soplar de forma bastante desagradable...y ello repitiéndose, más o menos, durante todos los días de esta Semana, si bien parece -parece sólo- que hacia el jueves el descanso de la lluvia podría durar un poco más. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que estas lluvias pueden ser fuertes y abundantes en algunas zonas de la mitad occidental de la Península y, dada la gran cantidad de agua que ya ha caído,  el peligro de inundaciones puntuales sigue siendo algo a tener en cuenta.

A partir de todo ello, el problema para predictores y comunicadores es cómo contarlo en los medios para que se entienda adecuadamente. Existe, por una parte, la escasez del tiempo cronológico de algunos espacios meteorológicos o bien la escasez de medios audiovisuales adecuados para reflejar esta variabilidad, pero los problemas fundamentales son lenguaje y percepción. 

Por lo que se refiere al lenguaje: ¿Entienden distintas personas lo mismo cuando escuchan la misma información meteorológica? Seguro que no. ¿Se utilizan palabras adecuadas en vez de términos meteorológicos poco conocidos? Pues, aunque se intenta que sea así cada vez más, seguro que algunos se cuelan. ¿Se puede contar bien, y de forma que no parezca que el comunicador no tiene ni idea, esa variabilidad del tiempo con fuertes chubascos, cielos momentaneamente azules o sensación de calor y a los cinco minutos de nuevo frío y ambiente desapacible?

Por otra parte está el problema de la percepción. Para unas personas, una lluvia de media hora no supone que el día haya sido lluvioso, mientras que otras sienten que se las he estropeado el día. Hay personas para las que la lluvia nocturna no cuenta como lluvia, mientras que para otras supone un fallo garrafal en la predicción.   Media hora de sol sin viento, supone para algunas calor, mientras que para otras el que haya salido el sol sólo un rato supone que, en general, el día ha sido muy desapacible. Y, según otras, si cae una granizada de diez minutos...pues hemos vuelto al invierno.

Con todo ésto tienen que bregar meteorólogos y comunicadores en esta semana. Y ello entre presiones de exactitud, totalmente comprensibles por otra parte, del público y sobre todo de los responsables de hermandades para ver si es posible o no, sacar las imágenes en procesión. O de algunos hosteleros que achacan bajas ocupaciones a predicciones fallidas. Es por tanto su segunda semana de pasión en el marco de la liturgia laica de la Semana Santa. Y a esperar la tercera en la que, en algunas tertulias o artículos, se volverá a asegurar aquello de que "los meteorólogos no dan ni una".

Como ya tantas veces he dicho, se puede seguir con esta "liturgia" -ya un poco cansina- todo el tiempo que se quiera, pero hay soluciones eficaces: mayor espacio en medios para formación y divulgación de tiempo y clima y libre disponibilidad de los mejores productos de predicción probabilista y búsqueda conjunta entre meteorólogos, sociólogos y comunicadores de un lenguaje y una comunicación más adecuada.

De una forma u otra, ¡feliz semana a todos!

21 de marzo de 2013

Meteo, probabilidades y políticas europeas

En múltiples ocasiones me he referido a la gran calidad de los productos de predicción del Centro Europeo de Medio Plazo, tanto de los provenientes de su modelo determinista como del probabilista o "ensemble". También suelo hacer referencia frecuentemente a la importancia de ahondar en las predicciones probabilistas, dado que éstas son la mayor verdad científica en lo que se refiere a predicciones meteorológicas. Sin embargo, no acaban de extenderse y popularizarse por múltiples razones y, en algunas de ellas, creo que tiene que ver la propia política de datos del Centro Europeo. A esta cuestión quiero dedicar mi entrada de hoy.

El Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo (ECMWF) puede considerarse como uno de los mayores logros de la cooperación europea. Establecido en 1975 como resultado de un proyecto COST en el que participaban gran parte de los Servicios Meteorológicos europeos, comenzó a operar su primer modelo de predicción y a difundir sus productos hacia 1979. Desde entonces el Centro siguió un rápido y eficaz proceso de crecimiento, muy bien fundamentado y dirigido, que le ha llevado a ser el lider mundial en cuanto a calidad y cantidad de productos para la predicción meteorológica, al tiempo que ha ayudado eficazmente a la formación de varias generaciones de especialistas en predicción numérica. La historia del Centro Europeo es interesante y atrayente y quienes tengan interés en conocerla en detalle pueden encontrar amplia información y documentación en este enlace.
El Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo está ubicado en Reading (UK). Cortesía (ECMWF)

España formó parte desde el principio del consorcio del Centro Europeo a través del Instituto Nacional de Meteorología.  Contribuye al mismo, como el resto de los países miembros, con una sustanciosa aportación económica que se establece de acuerdo con el producto interior bruto de cada país. Suele ocupar el quinto lugar en cuanto a la citada contribución económica y, en mi opinión, y aceptando de que se trata de una cifra muy importante, creo que es una de las mejores inversiones que España haya podido hacer.

Las distintas estrategias y políticas del Centro Europeo se establecen por el Consejo del mismo del cual son miembros los presidentes o directores generales de los organismos "accionistas", es decir, de los distintos Servicios Meteorológicos europeos. Por ello el Centro es también partícipe de la politica de suministro de datos meteorológicos establecida por esos Servicios, y muy especialmente por los Servicios que más contribuyen. En el marco de esa política, los Servicios Meteorológicos miembros tienen acceso a toda la producción del Centro, pero el suministro a terceros está sujeto a pago excepto una pequeña muestra de productos disponibles libremente en su página web.  Por otra parte, y  debido en buena medida a la presión de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), existe un grupo de productos más amplio disponibles casi gratuitamente para el resto de Servicios Meteorológicos mundiales no miembros del Centro Europeo. Ello lleva a la paradoja de que, cualquiera de estos Servicios, que no contribuyen al sostenimiento del Centro, dispone gratuitamente de más productos que cualquier ciudadano europeo. En cualquier caso, esta política tan restrictiva, es radicalmente opuesta a la establecida en Norteamérica donde la inmensa mayor parte de estos productos son gratuitos y ampliamente difundidos, en parte como contribución estatal al desarrollo de la empresa privada y, en general, en el típico marco norteamericano de imponer muy pocas restricciones a la circulación de la información de interés público.

Si bien la evolución de los últimos años, tanto desde el punto de vista de las políticas ambientales como de imagen pública de los Servicios Meteorológicos, ha llevado a una revisión de esta estrategia y a ciertos cambios en las políticas de datos de algunos de estos Servicios, lo cierto es que, en el caso del Centro Europeo, y aunque haya que reconocer algunos avances, son muchos los productos de los que sólo pueden disponer los Servicios Meteorológicos miembros, algunos centros de investigación o bien aquellas personas o instituciones que los adquieran al precio establecido en su catálogo de productos, precios por otra parte no muy elevados y que, supongo, que contribuyen muy poco al sostenimiento económico del Centro.

Un resultado de todo ello, visto sobre todo desde el punto de vista de las personas que hemos tenido la suerte de trabajar sin restricciones con todos los productos del Centro, es la pobre impresión que produce su página web, donde contrasta la imagen científica y técnica absolutamente merecida con la "tacañería" que reflejan sus productos de libre disposición. La mayor criticidad desde mi punto de vista, está en la  muy pobre representación de los productos de la predicción probabilista, que es, por otra parte, la de mayor futuro en la predicción a medio plazo (y quizás también en la de corto plazo, algo a lo que me referiré en otra entrada) y la que justifica buena medida  las inversiones que se hacen en investigación y recursos de cálculo en el Centro.

Muchos meteorólogos nos quejamos del poco uso que se hace todavía de estos productos y, tengo la sensación de que el propio Centro Europeo participa de esa idea. A mi juicio, una causa importante de ello es la falta de adecuación de esa política de datos al mundo actual, dominado por los libres intercambios de información propiciados por las redes sociales. Si un mayor y más adecuado número de productos de predicción probabilista estuvieran a libre disposición en la web del Centro, como por ejemplo los escenarios sinópticos más probables para distintas regiones geográficas con su nivel de probabilidad asociado, éstos se harían mucho más populares y mas demandados y, por supuesto, se llevaría a cabo de modo espontáneo, la necesaria formación básica para manejarlos adecuadamente. Ello estimularía a los propios Servicios Meteorológicos y a los comunicadores especializados a utilizarlos cada vez mas frecuentemente, de modo que, poco a poco, y aún teniendo que corregir fallos y equívocos iniciales, se mejoraría sustancialmente el servicio público que se ofrece. 

Mi opinión es que el cambio radical en las políticas de datos ambientales relacionadas con el servicio público,  es uno más de los muchos cambios de rumbo que debe hacer Europa para adecuarse a las tendencias del mundo actual y servir mejor a sus ciudadanos. Es verdad que las directivas europeas en este sentido ya están ahí...pero ¿po qué no acaban de aplicarse en toda su extensión?

18 de marzo de 2013

" Climas de España", ¿nueva serie en TV?

Ante todo pido disculpas a muchos de mis lectores. Al leer este título se habrán ilusionado con la posibilidad de que, al fin, alguna televisión de este país se decidiera a prestar un poco más de atención a nuestro tiempo y clima. Por desgracia todavia no es así pero hoy quiero dedicar esta entrada a reflexionar sobre esta cuestión así como a algunas posibles alternativas para intentar conseguirlo.

Creo que no merece la pena que gaste espacio ni tiempo en recordar como el clima -los climas- de un país condiciona a sus gentes, sus caracteres, su paisaje, sus actividades, su economía..., en definitiva, su forma de ser y su modo de vida. Y como, cada persona, se siente identificada, y hasta cierto punto encariñada, con alguno de ellos que siente más cercano, más suyo. Me parece un tema tan vital y tan atractivo que, desde hace muchos años, he soñado con algún programa televisivo de caracter periódico dedicado a este tema , así como con otro que estuviera más enfocado hacia las evoluciones meteorológicas, su explicación y su predicción.

Con relación al primero, siempre he imaginado una serie tal como aquellas míticas "A vista de pájaro" "Un país en la mochila" o la mas reciente "Un país para comérselo" en la que, región por región, se presentara su clima -o sus climas-, junto con su profunda relación con el ser de esa región, con sus paisajes, sus caracteres, su modo de vida, su economía...y ¿por qué no? sobre, como cabría esperar que ese clima cambiara si las tendencias del calentamiento global se cumplen y, consiguientemente, como se verían afectados todos los factores a los que antes me refería. Estoy seguro de que, si la serie se realizara con una cierta calidad, tendría un "enganche" inmediato de muchísimos espectadores.

Por estas razones me ilusioné mucho cuando, hace unos años, una productora de televisión me dio a conocer su proyecto para una serie de este tipo que contaba ya incluso con algunos guiones bastante desarrollados, y, si bien los capítulos no se estructuraban por comunidades autónomas sino por otros criterios, la propuesta resultaba verdaderamente atractiva; así se lo comuniqué cuando me pidieron mi opinión. Desde el principio me confesaron que el gran escollo era encontrar financiación, pero que estaban empeñados en mantener contactos con grandes instituciones y empresas para intentar conseguirla. Dado que han pasado ya años desde aquel momento, está claro que esa financiación no se ha producido y el proyecto debe dormitar en algún cajón perdido.

Muchas veces me he preguntado por las causas de la desidia española para conocer y cuidar nuestro patrimonio natural, por no hablar de muchos otros, salvando quizás, hasta cierto punto, el artístico. No voy a lanzar ninguna posible explicación, fundamentalmente porque no soy ningún sociólogo...pero, en alguna medida, porque... ¡me aterraría llegar a la conclusión de que son las propias características de nuestro clima las que nos predisponen en parte a ser así! En cualquier caso, como no creo en condicionamientos absolutos, querría plantear -y suscitar planteamientos- sobre cómo lograr un objetivo de este tipo.

Estoy seguro de que somos muchas las personas que me leen interesadas en lograr algo así  y, en concreto, que nuestros medios de comunicación, y en especial la televisión, preste una mayor atención a nuestro tiempo, a nuestro clima....y a los posibles efectos del calentamiento y consiguiente cambio climático. Y todo ello contado tanto por científicos como por gente corriente de la calle, del campo, de la industria...Sería un estupendo ejercicio para compartir conocimientos y experiencias, establecer nuevas relaciones...y prestar un estupendo servicio público.

Dado que, entre todos los lectores, muchos estáis en instituciones, grandes empresas, medios de comunicación, asociaciones de distintos tipos...¿por qué no echar una "pensada" y alguna que otra gestión para ver cómo podríamos conseguir que el título de esta entrada llegue a hacerse realidad? 

14 de marzo de 2013

Semana Santa, tiempo, predicciones...


Llega de nuevo la Semana Santa y con ella el interés por conocer cuanto antes las predicciones meteorológicas. Y, una vez más, sin avanzar mucho en el uso adecuado de la mejor herramienta para ofrecerlas: la moderna predicción probabilista. ¿Por qué? 

Hace casi un año, en una de las primeras entradas de este blog, me refería a las que llamo "semanas de pasión" de los meteorólogos que, para mí, son las dos que anteceden a la Semana Santa y, en ocasiones, también la que la sigue. Las dos primeras por la presión que se sufre ante el deseo general de conocer cuanto antes la predicción para los días festivos y la última, para aguantar el chaparrón de críticas que, muchas veces de forma injustificada, se vierten si se estima que las predicciones han resultado fallidas. Aunque quizás este proceso forme ya parte del ritual celtibérico de la Semana Santa, creo que, si se quiere, sería en buena parte evitable. 

Quienes me siguen en este blog saben de mi apuesta total por las predicciones probabilistas, teniendo en cuenta que la única forma de dar una predicción meteorológica con rigurosidad científica es ésta. Los mas importantes modelos numéricos de predicción extienden su rango hasta un par de semanas, de modo que cuando escribo ésto ya tenemos predicciones hasta los días centrales de la Semana Santa. Desgraciadamente, en Internet y con acceso libre, sólo disponemos hasta ese plazo de las provenientes del modelo GFS norteamericano pero no de las del Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo, -el mejor del mundo en casi todos los aspectos- y ello debido a las políticas comerciales europeas tan distintas a las norteamericanas.

Si nos centramos por tanto en ese modelo GFS, vemos que la tendencia que muestra para  los días centrales de la Semana Santa está marcada por el paso de una corriente de vientos de Poniente sobre la Península y Baleares. En este caso, los frentes afectarían fundamentalmente al cuadrante noroeste peninsular. 


Mapa de 500 hPa procedente del modelo GFS y previsto para la noche del Jueves al Viernes Santo. Con este tipo de configuración los frentes afectarían sobre todo al cuadrante noroeste peninsular y las temperaturas no serían muy frias. En cualquier caso, en la salida de ayer de este mismo modelo aparecía una dorsal anticiclónica sobre la Península.
  
Sin embargo sabemos que, si siempre una predicción a este plazo tiene una gran incertidumbre, ésta es mayor si cabe en los comienzos de la primavera. Hasta hace diez o doce años los meteorólogos sólo podían llegar hasta aquí y dar, a priori, poquísima credibilidad a esta predicción....aunque, en honor a la verdad, en esa época, los modelos "sólo" llegaban hasta los 8 o 10 días. Sin embargo, ahora contamos con las técnicas "ensemble" que nos permiten saber la probabilidad concreta que tiene esa predicción y a las que me he referido con frecuencia en este blog.

Pues bien, si ahora observamos un producto de predicción proveniente de esta técnica, vemos como a partir de mediados de la próxima semana la evolución de la atmósfera es poco predecible, tal como delata la dispersión de las distintas líneas de evolución de la figura.


Meteograma para Madrid procedente del "ensemble" GFS. Abarca el periodo del 15 al 30 de marzo. Si bien no es posible hacer aquí un estudio detallado, cabe apuntar que, a mayor dispersión en las líneas que representan las distintas evoluciones posibles, mayor es también la incerteza sobre la evolución real. En cualquier caso el meteograma apunta para la Semana Santa madrileña hacia temperaturas no muy frías y lluvias débiles, en el caso de que ocurran. Sería interesante ver esta misma evolución con los productos "ensemble" del Centro Europeo ya que son de mayor calidad.
Si bien el gráfico anterior muestra buena parte de las distintas evoluciones posibles, por sí mismo no nos permite calcular numéricamente las probabilidades de que la evolución sea de un tipo u otro, pero, por supuesto, es posible hacerlo a partir de los datos básicos de esta técnica.  Como puede verse, no cabe todavia establecer un pronóstico fiable pero es importante conocer las probabilidades de las distintas evoluciones alternativas y como, día a día, estas se van concretando. En cualquier caso es una lástima no poder disponer libremente de los productos "ensemble" del Centro Europeo que también alcanzan los quince días y que tienen una calidad muy superior a éstos del GFS. De ellos podríamos obtener una visión más amplia y confiable de lo que puede ocurrir.

De todas formas, de nada sirve disponer de ellos si todavía existe una gran renuencia tanto por los Servicios Meteorológicos como por muchos comunicadores meteorológicos a hacer uso de los mismos en las predicciones para el público, en el caso de que dispongan de ellos, claro está. Se tiene la sensación de que el público va a pensar que "ahora los meteorólogos están menos seguros que antes" o de que no se quieren "mojar" y, en cualquier caso, de que no se van a entender y que va a ser peor el remedio que la enfermedad. Esa sensación es en parte razonable, ya que la comprensión adecuada de una predicción probabilista requiere una cierta formación del público que la recibe. Ésta no se puede hacer con garantía a través de los propios espacios del tiempo y requeriría de programas semanales de divulgación donde se podría explicar sencilla y cuidadosamente. Como esa posibilidad hoy por hoy desgraciadamente no se da, es loable cualquier intento de ir presentando poco a poco este enfoque en esos espacios meteorológicos diarios. A este respecto fue muy interesante la experiencia que llevó a cabo en la Semana Santa del año pasado el equipo de meteorólogos de TVE presentando los dos o tres escenarios mas probables de evolución de la atmósfera con las probabilidades de ocurrencia de cada uno de ellos. Era la mejor información que podían aportar, fue en general bastante bien recibida por el público y espero que este año, si es procedente, la repitan de nuevo.

Esta buena acogida indica que el público no se cierra a informaciones novedosas si se explican y presentan adecuadamente. Toca insistir una vez más que las predicciones probabilistas encierran una información muy rica y muy útil para la sociedad incluso en algo tan crítico y sensible como la probabilidad de ocurrencia de fenómenos atmosféricos adversos. No es de recibo que informaciones de este tipo, que tanta inversión requieren en satélites, ordenadores e investigación científica, no se aprovechen exhaustivamente bien sea por planteamientos muy restrictivos en cuanto a liberalización de productos o a falta de interés a la hora de facilitar espacios y tiempos de divulgación adecuada.

Aunque, quizás, en el fondo, el debate sea sí queremos conocer las predicciones con la mayor antelación posible, aceptando un notable grado de incerteza aunque con información frecuentemente ya muy útil, o bien preferimos esperar a que esa incerteza sea ya muy pequeña y por tanto conocerlas con muy pocos días de antelación. Me imagino que habrá preferencias muy diversas y todas ellas deberían tener posibilidades de ser atendidas.

4 de marzo de 2013

Temporales

Hoy, 4 de marzo, comienza un  periodo de precipitaciones de origen atlántico sobre la Península Ibérica que afectarán de forma mas continuada y copiosa a la vertiente atlántica y con una marcada probabilidad de extenderse, al menos, hasta principios de la próxima semana. Su persistencia podría dar lugar a acumulaciones importantes sobre todo en el tercio occidental peninsular, sin que quepa por tanto excluir la posibilidad de que se produzcan algunas inundaciones. Estamos por tanto ante lo que se conoce  popularmente como un "temporal de lluvias".

Imagen del canal de absorción de vapor de agua de Meteosat correspondiente a las 06 UTC del 4 de marzo. Puede verse el amplio flujo húmedo dirigiéndose a la Península Ibérica desde el W-SW. Son muy llamativos los vórtices mesoescalares en el seno del núcleo frío de la borrasca al oeste de Portugal


 La ocurrencia de una situación como ésta es, ya de por sí, muy interesante dada su relativa escasez en los últimos decenios si comparamos con los del periodo de los 60 a los 80 del siglo pasado. De hecho, creo recordar, que la última situación importante de este tipo la vivimos en el invierno 2009-10. Aquella duró casi un mes; no sabemos lo que va a durar la que hoy comienza, pero, en cualquier caso, parece que va a ser un poco más que otras, bastante efímeras, que nos han afectado en los dos últimos años. Conviene recordar, en cualquier caso, que la disminución de estas situaciones sobre la Península, parece estar muy relacionada con el aumento de temperaturas en el Ártico, tal como ya he comentado en este blog en algunas ocasiones.

Sin embargo, a lo que hoy quiero referirme es al concepto de "temporal". El advenimiento de las redes sociales ha dado lugar a un rápido y contundente intercambio de informaciones y opiniones sobre todo tipo de temas. Así ha ocurrido con muchos términos meteorológicos, con frecuencia no definidos oficialmente, y sobre los cuales se han propuesto diversas acepciones o revisiones. "Temporal" ha sido uno de ellos. En este artículo publicado en la RAM puede verse un excelente resumen sobre sus distintos significados.

La única definición oficial para "temporal" se refiere a una situación de vientos sobre el mar con velocidades entre 34 y 40 nudos. Sin embargo, las expresiones "temporal de lluvia", "temporal de nieve", o incluso "temporal de viento", se usan muy frecuentemente tanto por el público en general como por los medios de comunicación. Para mí, un "temporal" ha sido siempre un periodo más o menos largo de días en el que se ha registrado, de forma continuada y con una cierta intensidad, lluvia, nieve o viento, o incluso una combinación de todos ellos, pero sin que tengan que darse a la vez. Por ello, me sorprende que ahora se vaya extendiendo el criterio de que, sea el meteoro que sea, el viento debe estar siempre presente. Por supuesto, es lógico que estas situaciones vayan acompañadas de algo de viento pero, salvo en algunas ocasiones, no es éste el elemento predominante, ni incluso significativo,  y sí lo es la lluvia y la nieve. Recuerdo a este respecto que en algunas zonas de Castilla, a estas lluvias mansas y tranquilas de las situaciones de Poniente, se las denomina "agua temporal".

En cualquier caso, mas allá de lo que yo pueda opinar, creo que no deben ser las redes las que acaben definiendo qué se entiende por "temporal", si bien el debate que se establece en ellas es interesante y utilísimo. Debe ser una institución, en este caso estimo que debe ser la Agencia Estatal de Meteorología, la que defina, o al menos aclare, el concepto. Mi opinión es que no debería hacerlo en solitario. Es verdad que así se hizo hace bastantes años -si bien con algún apoyo puntual de la Real Academia Española (RAE)-, cuando se elaboró un glosario de términos meteorológicos que hoy todavía se utiliza. Ahora, convendría ya renovarlo, incluyendo también definiciones como ésta de "temporal" así como las de olas de frío o de calor, que también son objeto de polémica. Pero como los tiempos han cambiado, junto con el necesario soporte de la RAE,  sería interesante también que dieran su opinión comunicadores y aficionados a través de sus distintos cauces de expresión. Como decía, el debate es de todo punto necesario y sano, pero, al final, debe ser una institución oficial, la que establezca la definición de referencia.

Y de momento, como empezamos ante una situación prolongada de precipitaciones y algo de viento va ha hacer, vamos a disfrutar todos de un "temporal" sin polémicas. Eso sí, cualquier opinión sobre el tema es del todo bienvenida.