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18 de diciembre de 2014

Anticiclones, calentamiento y balances de fin de año

Como los modelos preveían, la dorsal anticiclónica va afectando cada vez más a la Península Ibérica con sus consecuencias de tiempo en general seco y tranquilo, pero también de nieblas en amplias zonas del interior y de contaminación en las grandes ciudades.

La gran dorsal anticiclónica afecta cada vez más a la Península Ibérica como se aprecia en esta imagen del canal de vapor de agua de esta mañana. Se aprecia claramente el giro anticiclónico (sentido de las agujas del reloj) con aire descendente cada vez más seco sobre España (colores oscuros). Con algunos débiles altibajos, el anticiclón nos acompañará probablemente hasta algún día después de Navidad.

Los modelos indican que este tipo de situación va a prolongarse al menos hasta Navidad y luego tenderá a desplazarse hacia el este.  Aunque algún modelo ha insinuado para los días finales de año la retrogresión  de una vaguada desde el este, que podría provocar una entrada de aire muy frío, la predicción probabilística del Centro Europeo, desde mi punto de vista la más fiable, no apunta por el momento hacia ese escenario, al menos hasta el día 27:


Da por tanto la impresión de que, salvo cambios muy drásticos en esos días finales del mes, diciembre va a tener un comportamiento normal desde el punto de vista climatológico, sin grandes anomalías, y por tanto dejando prácticamente en empate la pugna entre este año 2014 y el 2011 y 2006  por ser el más cálido en España desde que hay registros. Dependerá de alguna décima o incluso de algunas centésimas y habrá que esperar al informe final de AEMET para salir de la duda.

Estos datos, junto a los facilitados recientemente por la OMM en el sentido de que probablemente 2014 será el año más cálido a nivel mundial desde que hay registros, reflejan un proceso que sería dificilmente entendido sin tener en cuenta la acción antropogénica.  Así queda reflejado en este informe emitido muy recientemente para el caso de Europa y en el que se refiere cómo se ha llegado a esta conclusión por tres investigaciones diferentes. 

Por mi parte, si tuviera que reflejar lo que me ha parecido más relevante desde el punto de vista científico por lo que respecta al proceso de calentamiento global, me decantaría por  lo siguiente: a) la constatación de la rapidez en la fusión de los glaciares de Groenlandia y probablemente de muchos de la Antártida, b) el esfuerzo por comprender mejor los ciclos combinados de transferencia de calor entre atmósfera y océano y c) la puesta a punto de procedimientos para realizar con rapidez estudios de atribución que nos permitan conocer la probabilidad de que un fenómeno adverso recientemente ocurrido pueda estar influenciado por la acción antropogénica.

Y como los fines de año son también tiempos de predicciones, el Met Office ha lanzado ya la suya para el 2015. Prevé que será un año con una anomalía global entre 0,52 y 0,76º por encima de la media del periodo 1961-90, lo que le convertiría también en uno de los años más cálidos. Las razones principales que justifican esta predicción son el calentamiento  en marcha de las aguas del Pacífico tropical, las débiles condiciones de El Niño, el calentamiento del Ártico y el continuo aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero.



12 de diciembre de 2014

La temperatura media del planeta sube...pero ¿cómo se comportan las anomalías?

Tal como ha informado repetidamente la Organización Meteorológica Mundial (OMM), este año 2014 va a ser el más cálido, o uno de los más cálidos, desde que hay registros. Así mismo, y a la espera de los datos definitivos que haga públicos AEMET, en España va a quedar también entre los tres primeros.  El resultado final dependerá del comportamiento de diciembre y, a la vista de las predicciones a medio plazo, parece que, al menos hasta Navidades, no se vislumbra ninguna entrada fría significativa. Por tanto, si no se coloca en primer lugar, poco va a faltar.

Si bien la temperatura media global del planeta es un excelente indicador del proceso de calentamiento global, es muy importante conocer la evolución de las anomalías tanto cálidas como frías porque, además de darnos una idea más clara de la evolución de ese calentamiento, es ese comportamiento de las temperaturas el que más incidencia tiene -el que más problemas crea- en la vida diaria de la sociedad y quizás el que nos convence más de que el cambio climático -este cambio climático- es real. 

Cuando a principios de 2015 AEMET nos ofrezca su informe definitivo sobre el comportamiento climatológico del año 2014, supongo que incluirá en él, como otros años, un gráfico similar al que presento a continuación, correspondiente al informe del año 2013:


Evolución de las anomalías térmicas anuales en España desde 1961 hasta 2013 (fuente AEMET)


El gráfico del próximo informe deberá aparecer en su extremo derecho una barra más, la correspondiente al año 2014, y que será la más alta, o casi, de las de todo el gráfico. Aunque no tengo el dato de la temperatura media en España desde 1961 hasta el 2013 calculo que oscila entre 14 y 14,5º C; por tanto puede verse el claro predominio de las anomalías positivas desde comienzos de la década de los 80.

Dada, como decía, la importancia de estas anomalías, sería interesante conocer su evolución a nivel mundial tanto de las cálidas como de las frías, para diferentes periodos de tiempo. Por ello me ha resultado muy interesante un artículo de Scott M. Robeson, J. Willmot y Phil D. Jones, aceptado por Geophysical Review Letters y de muy próxima aparición, que se ocupa concretamente de esta cuestión. El trabajo parte de la conocida -en el mundo académico- base de datos climatológicos HadCRUT4 y analiza los registros de temperatura a nivel global desde 1881 hasta 2013. Calcula las temperaturas medias mensuales para una rejilla que cubre todo el globo y las agrupan en lo que llaman "percentiles espaciales", una técnica que nos facilita la detección de las anomalías tanto cálidas como frías. Un ejemplo de su trabajo para un mes concreto, en este caso abril de 1998 lo muestra este gráfico de su artículo:


La imagen de arriba muestra, para abril de 1998, las zonas geográficas bajo el percentil 25 (anomalías frías). La del medio, la anomalía de la temperatura mensual, y la de abajo, las zonas geográficas por encima del percentil 75 (anomalías cálidas) (De Robeson et al.)
Las conclusiones básicas del estudio son éstas: 

Las temperaturas en los extremos fríos y cálidos de la distribución espacial de temperaturas (percentiles 5 y 95) se incrementaron más que lo ha hecho la temperatura media de la Tierra.

En el conjunto de los 130 años analizados, las anomalías frías se incrementaron más que las anomalías cálidas dando como resultado un "estrechamiento" del rango de las temperaturas terrestres.


Sin embargo, durante los pasados treinta años, el comportamiento fue el contrario: las anomalías cálidas se incrementaron a mayor velocidad que las frías.

Es también muy interesante el resultado sobre el comportamiento de las anomalías durante la denominada "pausa" observada desde 1998. Aunque el periodo es demasiado corto para obtener unas conclusiones sólidas sobre tendencias, lo que sí afirma el artículo es que el calentamiento continuó en muchas zonas del planeta durante buena parte del año pero que, sin embargo, el calentamiento fue enmascarado por un fuerte enfriamiento durante los meses de enero y febrero en el hemisferio norte. Esta conclusión le ha llevado a decir a Robeson, el autor principal, que no ha habido tanto una pausa en el calentamiento global sino una pausa en el calentamiento del invierno en el hemisferio norte.

Si bien todo el artículo es muy interesante, esta última conclusión me parece de una gran importancia porque, de algún modo, confirma las anomalías que se vienen detectando en el comportamiento del chorro polar del hemisferio norte y que algunas investigaciones ligan con el acusado calentamiento del Ártico.

Y, cómo, al menos que yo conozca, no existe ningún estudio de este tipo específico para España,  me pregunto si AEMET o algún departamento universitario se animaría a llevarlo a cabo.

4 de diciembre de 2014

Detectando el cambio climático y atribuyendo fenómenos extremos


Coincidiendo con la celebración en Lima de la XX Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 20), la OMM acaba de publicar un comunicado sobre el comportamiento de los diez primeros meses del año 2014 en el que, entre otros muchos e interesantes datos, afirma que este año va en camino de ser el más caluroso, o casi, desde que hay registros 

Evolución de la anomalía de la temperatura media anual respecto a la media del periodo 1961-90 (OMM). Se señalan en colores la presencia de un fenómeno Niño o Niña teniendo en cuenta que en caso de Niño se favorece un año más cálido. Este año las condiciones están siendo neutrales

y que en buena parte ello es debido a las altas temperaturas de las capas oceánicas más superficiales:

Evolución temporal del contenido de calor de los océanos en la capa 0-700 metros (NOAA)

También, ayer mismo, el Met. Office británico publicó un informe en el que llega básicamente a las mismas conclusiones presentando también algunos gráficos muy interesantes:

Ranking de los años más cálidos a más fríos (Met. Office)


Todos estos son los resultados del gran esfuerzo investigador para lo que se viene en llamar la detección del cambio climático, es decir, determinar sí las series de observaciones de las distintas variables atmosféricas, y en especial la temperatura y la precipitación, muestran una tendencia en un sentido o en otro de una forma consistente desde el punto de vista estadístico. Los resultados están a la vista y son muy significativos.

Sin embargo, lo que más preocupa de forma inmediata al público y a los medios es sí este calentamiento del planeta es el responsable de los fenómenos atmosféricos adversos del día a día y, si la acción antropogénica a través de los gases de efecto invernadero, es la responsable de ello. De este modo, siempre que ocurre un fenómeno atmosférico significativo, y más si ha tenido un efecto adverso sobre la población, la pregunta más repetida por los periodistas es sí tiene relación con el cambio climático inducido por el hombre. Y la respuesta de los meteorólogos ha sido hasta hace muy poco tiempo siempre la misma: Un fenómeno aislado no se puede nunca atribuir científicamente al cambio climático porque puede quedar dentro de la variabilidad natural de la atmósfera.  Y, en el caso de que tuviera algo que ver, no podría saberse en qué proporción exacta. Además se suele añadir que sería la tendencia continuada, creciente o decreciente, de este tipo de fenómenos la que sí podría estar relacionada con el cambio. El periodista acepta que ésta es la respuesta científica correcta pero… ahí “no hay titular” ya que no posibilita ver al cambio climático como responsable de las situaciones adversas concretas que nos afectan y que es lo que realmente interesa al público. Pero las cosas están cambiando.

Consciente de la importancia de esa pregunta, tanto por su propio interés científico, como por su valor en la comunicación y concienciación pública de los efectos del cambio global, la comunidad científica intensificó sus esfuerzos a partir de los años 2009-2010 para tratar de contestarla en la medida de lo posible. Para ello se pusieron en marcha las investigaciones denominadas de atribución que pretenden establecer hasta qué punto un fenómeno concreto puede atribuirse a la variabilidad natural o bien  que su ocurrencia sea muy dificil de justificar sin tener en cuenta  la citada acción antropogénica.

Una primera aproximación son los estudios de tipo puramente estadístico y se basan en el estudio de la serie de datos climatológicos –fundamentalmente precipitación y temperaturas- de la zona en cuestión. Se encuentra su tipo de variabilidad a lo largo de los años y se ve hasta qué punto el episodio en estudio es estadísticamente consistente con esa variabilidad o se “sale” de ella de forma muy notoria. Si ello fuera así, habría que concluir que, posiblemente, algún nuevo forzamiento ha actuado en su generación. Naturalmente, para este tipo de trabajos se necesitan series estadísticas largas y la conclusión que pueda obtenerse sobre la “rareza” del episodio no permite en modo alguno concluir que su causa sea la acción antropogénica.

Una metodología mucho más “directa” se basa en la utilización de modelos de evolución climática, en los que se simula el tipo de situación o episodio en cuestión, bien dejando funcionar a la propia dinámica atmosférica sin ningún tipo de condicionamiento externo o bien aplicándolo mediante la introducción de las actuales concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. De este modo puede verse si la situación puede explicarse como resultado de esa variabilidad natural o sólo se reproduce en el escenario en que están presentes las concentraciones de los citados gases.

En este contexto la American Meteorological Society (AMS) puso en marcha en el año 2012 una interesante iniciativa mediante la cual se comprometía a publicar cada año en un número especial de su famoso Bulletin una recopilación de artículos sobre la atribución de distintas situaciones adversas sucedidas durante el año anterior en distintos lugares del mundo. Ya, en la primera entrega de ese año 2012, se recogían algunas conclusiones muy interesantes respecto a los años 2010 y 2011 tales como las siguientes:

·      Ola de calor de Texas: Estuvo relacionada con el fenómeno de “La Niña”.  Ahora es               veinte veces mas probable su ocurrencia en los años de “Niña” que lo era en la década           de los 60.

·     Diciembre de 2010 muy frío en el Reino Unido: Sus probabilidades de ocurrencia se               han reducido a la mitad como resultado del  cambio climático inducido por el hombre

·    Noviembre  de 2011 muy cálido en el Reino Unido: Su ocurrencia es ahora sesenta veces       mas probable que en los años 60

·   Graves inundaciones en Tailandia: Sin relación demostrable con el calentamiento                  global.

Y, si por abreviar, nos vamos al resumen correspondiente al año 2013, encontramos informaciones tan interesantes como éstas:

 Olas de calor en Australia, Europa, China, Japón y Corea: La influencia antropogénica  incrementó su probabilidad de ocurrencia o su intensidad.

Primavera fría en el Reino Unido: La influencia antropogénica disminuye su probabilidad o intensidad.

 Fuertes precipitaciones en el centro y sur de Europa: No se halló influencia  antropogénica o al menos no está clara.

Intensas nevadas en el área de los Pirineos: Tampoco se halló influencia o al menos no está clara.


Sin embargo, el "problema" de estos informes es que ofrecen sus resultados bastantes meses después cuando ya ha pasado el interés mediático y con ello la oportunidad de una importante concienciación social...y política. Por eso es muy importante la noticia que en la misma nota de ayer daba el Met. Office en el sentido de que había puesto en marcha un procedimiento para determinar de forma rápida la posible atribución de un récord concreto de temperatura al cambio antropogénico. De hecho, en la nota se declara que las actuales temperaturas medias del planeta sería muy improbable que se produjeran sin la influencia humana en el clima.

En cualquier caso, lo verdaderamente significativo es que se ha establecido una práctica -ya irrenunciable- para estudiar la influencia del calentamiento global en los principales fenómenos meteorológicos y climáticos mundiales de carácter adverso. Además de su gran importancia científica, ello supone un importante paso adelante en la concienciación a todos los niveles sobre un fenómeno ya en buena medida irreversible pero quizás todavía parcialmente modulable. 

Y de esta forma, los meteorólogos podremos empezar a contestar a la recurrente pregunta de los periodistas de una forma cada vez más cercana a la actualidad. Con la información que estos estudios de atribución irán acumulando año tras año, se pueden ya dar pistas e informaciones de gran interés público. En cualquier caso sería ideal que en un buen programa de divulgación meteorológica se pudieran explicar con claridad y sencillez los resultados de estos informes.



30 de noviembre de 2014

Diciembre: climatología, tradición popular y predicción


Aunque tras el muy cálido otoño que hemos tenido cueste trabajo aceptarlo, mañana comienza diciembre y con él el trimestre invernal desde el punto de vista climatológico. El texto que sigue a continuación es un fragmento del capítulo titulado: Diciembre: las visitas de la nieve de mi libro Meses y tiempos. Una visión personal de la meteorología de España recientemente publicado y que refleja como suele ser diciembre desde el punto de vista de la climatología y la meteorología tradicional:


¿Abrirá este diciembre el camino a las nevadas en los llanos?

Aunque astronómicamente diciembre pertenezca en gran parte al otoño, es un mes típicamente invernal, tal como la climatología científica atestigua y la popular asegura:

En diciembre, hielos y nieves

Los refranes también asumen la oportunidad, e incluso la necesidad, de ese tiempo frío y temen las distorsiones que su ausencia pudiera ocasionar:

Navidad en la azotea, Semana Santa en la chimenea

Y si es con nieve, aún mejor, ya que se asegura la preservación del frío excesivo de la semilla recién plantada -dado que la nieve es un buen aislante- y, al mismo tiempo, su lenta fusión y absorción por el terreno procura el necesario aporte de agua, aunque sea en pequeña cantidad. Por tanto:

Cuando en diciembre veas nevar, ensancha el granero y el pajar

y, por supuesto,

Navidades nevadas, primavera con galas

Ahora bien, siempre que esa nieve no dificulte en exceso las labores de recogida de aceituna o, el frío, las de la naranja en Levante.

Pero si no hace frío, la preocupación aumenta:

Diciembre caliente, trae al diablo en el vientre

y, si predomina la lluvia sobre la nieve:

Navidad lluviosa, año de poca cosa

Ahora bien, como de una forma u otra, la naturaleza se va durmiendo y no hay posibilidad de establecer muchos refranes sobre el comportamiento de plantas o animales, el refranero se inclina hacia los pronósticos a largo plazo. Así, parece que al comportamiento de los primeros días del mes se le da un cierto carácter predictivo. Por ejemplo:

En lloviendo el día de Santa Bibiana (día 2) llueve cuarenta días y una semana

o bien,
En diciembre, como el tres, todo el mes

También parece tener esa condición el día de la Purísima (día 8):

Si llueve en la Purísima Concepción, llueve en Carnaval, Semana Santa y Resurrección

Y siguen las “predictoras” femeninas:

Si el día de Santa Lucía (día 13) salen las mujeres al sol, en mayo los santos en procesión

un refrán que, como se ve, insiste en los peligros de un diciembre seco o cálido. Y se trata de un peligro real porque, si predominan las situaciones de carácter meridiano (sur-norte o norte-sur), predominará también el calor (relativo) o el frío y, sobre todo, faltará el agua tan necesaria, salvo que una vaguada de la circulación general “se estrangule” y dé lugar a una borrasca fría con temporal de lluvia y nieve; algo, en cualquier caso, generalmente efímero.

¿Qué nos dice, no ya la climatología popular, sino la científica sobre diciembre? Pues, por una parte, que es normalmente el segundo mes más frío del año, “honor” que comparte con febrero y siempre detrás de enero. También, que es uno de los meses mas lluviosos (o nivosos) en la vertiente Atlántica y, probablemente, el más lluvioso en Galicia. Además, la temperatura media en España desciende unos tres grados y el tiempo de luz solar disminuye en unos 13 minutos, si bien a partir del solsticio de invierno, los días empiezan ya tímidamente a ganar algún minuto aunque en la práctica aún no se note nada, tal como reza este refrán:

Días de diciembre, días de amargura; apenas amanece, ya es noche oscura

Quizás, para combatir esa “amargura”, la gente se refugia en las casas si bien ahora la televisión o internet ha sustituido en buena medida a las tertulias y narraciones junto a estufas y hogares. También se hace acopio de comida y de regalos para las próximas fiestas y se aprovecha algún día claro y tranquilo para salir al campo, sobre todo si hay posibilidades de “puente”. Y están siempre, por supuesto, los obligados desplazamientos navideños que con frecuencia se complican por la situación atmosférica.

Si diciembre es fiel a su propia climatología, el “puente” de la Constitución y la Inmaculada puede ser esa oportunidad para salir al campo o viajar. En la primera decena del mes suele presentarse un tiempo encalmado, aunque frío y con abundantes heladas, con buena transparencia atmosférica y cielos muy azules: el llamado a veces “cielo de la Inmaculada”. Ya, a mediados, es fácil que se presente algún temporal de lluvia o nieve, sobre todo en la vertiente Atlántica, que puede extenderse hasta Nochebuena. Sin embargo, entre Navidad y el Día de Inocentes pueden entrar vientos del norte que incrementan la sensación de frío, frío ya de puro invierno. Y, salvo que los temporales atlánticos vuelvan otra vez, el fin de año suele registrar en general tiempo estable y no exageradamente frío. En cualquier caso, en estos últimos días del mes conviene prestar mucha atención a la posible aparición de profundas y rápidas borrascas atlánticas que generan importantes temporales de viento, lluvia y nieve en buena parte de Europa occidental. Aunque su trayectoria suele discurrir al norte de la Península Ibérica, no es difícil que la parte más meridional de la perturbación pueda afectarnos con vientos fuertes y lluvias abundantes.

Pero una cosa es la evolución normal que nos presenta la climatología y otra, las anomalías que la interrumpen de una forma u otra. Así, esa primera decena del mes, en principio tranquila, se ha visto con cierta frecuencia alterada por temporales de nieve, tales como el del año 1950 en Madrid con importantes espesores, o el de los primeros días del mes en 1998, cuando algunos pueblos del interior montañoso de Murcia quedaron aislados. También el frío se hizo extraordinariamente presente a principios de mes, el año 2010, en Andalucía con una  mínima de -12º en Santiago de la Espada. Y, aunque ya un poco fuera de la época más propicia para ello, todavía el área Mediterránea experimentó fuertes diluvios en esa primera decena como los acaecidos en 1971 en Cataluña.

Los temporales atlánticos que pueden presentarse en la franja central del mes quizás tuvieron su máxima expresión en los acaecidos en Canarias tanto en el 2002 como en el 2007 y 2013. En la Península destaca el del año 1996, en el que la lluvia y la nieve ocasionaron 22 fallecimientos, y el de 1961 con graves inundaciones en las cuencas del Guadiana y del Guadalquivir.

También, a veces, el frío ha atacado con intensidad en este periodo; así el aeropuerto de Madrid-Barajas registró una mínima de -10,5º el 16 de diciembre del 2001, lo que constituye su record de temperatura mínima en este mes. Y en el 2009, el día 20, Burgos alcanzó -17,1º. Esta mínima, junto con los -18,8º de Albacete en 1989 (el día 16) y los -19º de Teruel en el 2009 (aunque ya el día 29), forman hasta ahora el ranking de temperaturas más frías de diciembre en capitales de provincia. Ahora bien, tomando en cuenta todo los observatorios, el récord absoluto de frío en zonas no montañosas, tanto para diciembre como para todo el año, lo tiene el observatorio de Calamocha-Fuentes Claras con una temperatura mínima de -30º el 17 de diciembre de 1963.

Y ya, esos últimos días del mes que suelen caracterizarse por su “frialdad”, han albergado también algunos temporales importantes tales como el de levante en Cataluña en el 2008 o los de viento de 1978 en Sevilla (incluso con la aparición de un pequeño tornado) o el de 1999 en zonas de la Cornisa Cantábrica.


Basten estas muestras para comprobar la alta variabilidad meteorológica de este mes, en el que se mezclan borrascas típicas de finales de otoño con entradas frías de invierno. 

De momento, diciembre va a empezar con un cambio sustancial en el tipo de circulación atmosférica sobre España:



Esta imagen de las 18 horas de hoy, 30 de noviembre, muestra la complejidad de la gran borrasca que nos afecta estos días con su enrevesada estructura multivórtice. Sobre Bélgica aparece ya la pequeña DANA que mañana atravesará el área mediterránea española en su camino hacia el norte de África y será interesante desde el punto de vista meteorológico ver su interacción con la borrasca mediterránea. Después, ya el martes, con la llegada de una onda atlántica a las costas europeas, se consolidará un fenómeno de retrogresión, de alguna manera ya iniciado, que dará lugar a una nueva DANA sobre la Península Ibérica. Como siempre, sus consecuencias por lo que se refiere a precipitaciones, van a depender mucho de su ubicación final aunque, salvo en alguna zona costera, las precipitaciones no parece que puedan ser importantes al no existir un aporte de aire húmedo y cálido en niveles bajos. En cualquier caso, empieza diciembre, cambia el patrón atmosférico, entran nortes o nordestes y de momento temperaturas a la baja, que ya toca.