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11 de mayo de 2017

¿Quién dará agua a quién? (Reflexiones ante un nuevo Plan Hidrológico)

Jorge Olcina, catedrático de Análisis Geográfico de la Universidad de Alicante y responsable de su Instituto de Climatología, ha pronunciado una conferencia en la localidad de Rojales bajo el título "Cambio Climático y riesgos en el litoral mediterráneo español"en la que se ha mostrado contrario a que en el nuevo Plan Hidrológico Nacional se consideren acciones de trasvases entre cuencas. 




Me parecen importantes algunos párrafos que sobre la conferencia publica el periódico "La Crónica Independiente", y los transcribo a continuación:

"...el nuevo Plan Hidrológico Nacional (PHN) no debe ni puede, ante la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea,  presentar  modelos trasvasistas  de unas cuencas hidrográficas a otras. Como mucho  hay que mantener los que hay (en referencia  al trasvase Tajo-Segura), el cual  sufre una gran sequía en su zona de cabecera, que va a más por el cambio climático y trae cada vez menos agua al Levante."

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"El catedrático estimó que en la coyuntura climática actual  se deben arbitrar  una serie de estudios y ponerlos en marcha de  “como deben  funcionar los territorios sin trasvases de otras cuencas, definir políticas de abastecimientos  territoriales basados en la desalación y reutilización, y en algunos casos crear y mejorar infraestructuras para la recogida y aprovechamiento de agua de lluvia"

No puedo estar más de acuerdo con los planteamientos de Olcina, aunque difiero en que se mantenga "como mucho" el trasvase Tajo-Segura.  Y ello no por una cuestión de solidaridad o insolidaridad entre territorios -que si es justa y bien entendida debe existir-, sino simplemente, y como cada vez está más claro, porque los embalses de la cabecera del Tajo no tienen frecuentemente recursos ni para abastecer adecuadamente las necesidades de su cuenca, y es probable que cada vez tengan menos.

Es posible que cuando se diseñaron los grandes embalses de esta cabecera, las lluvias anuales pudieran generar un cierto superávit de agua para las necesidades de la cuenca, pero, más allá de que esas necesidades han aumentado, lo cierto es que, como muchas veces he hecho notar, desde finales de la década de los setenta o principios de la de los ochenta, la percepción de muchos meteorólogos, aficionados y campesinos es que el régimen de precipitaciones sobre la Península Ibérica ha cambiado. De frecuentes y continuadas entradas de vientos ábregos y llovedores del Atlántico, que dejaban precipitaciones abundantes de lluvia y nieve en los ríos de la vertiente atlántica, se ha pasado a otro régimen de carácter más irregular y bastante menos eficiente para el llenado de acuíferos y pantanos. 

Se trata con frecuencia de chubascos más o menos intensos que provocan rápidas escorrentías con poco almacenamiento, al tiempo que las grandes nevadas en las cordilleras disminuyen en gran medida. Por tanto, y más si esa es la tendencia a la que apuntan las proyecciones climáticas, los embalses de la vertiente atlántica tendrán -salvo algunas excepciones- muy mermadas sus reservas. Y todo ésto en un contexto más general de una moderada disminución general de las precipitaciones, más notable en primavera.

Lo que si reconozco en cualquier caso es que las decisiones que se tomen en la planificación de un nuevo Plan Hidrológico Nacional deben estar basadas no en percepciones sino en los estudios científicos rigurosos. A tal efecto creo que deberían divulgarse más los trabajos de investigación que muestren este cambio de régimen en tipos y distribución de precipitaciones y, de no existir tales, deberían llevarse a cabo lo antes posible.  Pienso que con los reanálisis meteorológicos disponibles ahora ya desde finales del siglo XIX, no parece que sea difícil caracterizar y catalogar cuatro o cinco modelos o patrones de la circulación atmosférica en la zona geográfica de la Península Ibérica y ver su evolución con el tiempo así como el cambio de frecuencias entre ellos. 

Y del mismo modo que se estudia el pasado, me parece que sería también muy interesante hacer una investigación parecida con los patrones futuros de la circulación atmosférica que nos ofrezcan las proyecciones de evolución climática. Además de saber -siempre en un sentido probabilístico, claro está- lo que a llover, deberíamos saber también cuál va a ser el carácter de esas precipitaciones. Así podría diseñarse cuál es el mejor uso que podemos hacer de ellas y cuáles son las alternativas. Además, el conocimiento del tipo de circulación, aunque sea a grandes rasgos, nos permitiría ir conociendo la distribución territorial de las precipitaciones...¿Podría ser cada vez más frecuente que -como ha ocurrido en los últimos doce meses- el índice de precipitación haya sido mayor en las Comunidades de Valencia y Murcia que en amplias zonas de la vertiente atlántica?



Pero aunque, al menos por ahora, ésto sea una singularidad y la escasez de precipitaciones haya castigado mucho también a la zona mediterránea en los últimos años, el problema de esa escasez es común para todos. No cabe sino fijarse en el mapa del índice de precipitación de los tres últimos años y ver la situación en las distintas comunidades:



Por tanto creo necesario que un Plan Hidrológico Nacional tenga en cuenta este tipo de estudios -que debe tenerlos-  además de otras consideraciones socioeconómicas. Y también que las soluciones que plantea Olcina son de todo punto necesarias. ¿Sólo para el área mediterránea? 

No sabemos en el futuro quien abastecerá de agua  a quien...pero hay que intentar conocerlo.




8 de mayo de 2017

Ábregos en mayo

Algunas veces ya he comentado en este blog mi percepción -y la de muchas personas- de que desde finales de la década de los setenta y de los primeros ochenta, la circulación del chorro polar pasó a tener una estructura de ondulaciones más marcadas que las que probablemente tuvo durante décadas anteriores, en las que  eran más frecuentes las circulaciones zonales con vaguadas y dorsales menos pronunciadas. Con este cambio llegó también una disminución de los vientos atlánticos del oeste-suroeste sobre la Península, los vientos "ábregos" o "llovedores" tan conocidos -y deseados- en las Castillas, Extremadura y Andalucía. El resultado de ello fue un cambio progresivo en el tipo de precipitaciones en la vertiente Atlántica, precipitaciones que pasaron a ser más irregulares y menos aprovechables para los acuíferos y los pantanos de los ríos atlánticos.

Todo ello no quiere decir que ya los "llovedores" no nos visiten. Lo hacen, aunque menos frecuentemente, y sus llegadas son esperadas casi siempre con interés y un punto de alegría en la vertiente atlántica. Y ello no sólo por su interés económico, social y ambiental, sino también por el agradable ambiente de limpieza y humedad que se nota...y se respira. 

En la imagen del canal de WV de hoy, 8 de mayo a las 15 UTC, se observa la toma de posición de los diversos elementos clave para la situación de los próximos días. La extensa borrasca atlántica va a actuar como engranaje que dirigirá masas húmedas atlánticas sobre la Península. Es probable que, al menos parte de ellas, procedan de esa gran lengua de aire húmedo que en niveles medios de la atmósfera se dirige ahora hacia Canarias desde el Ecuador-Trópico

Pues bien, nos encontramos ante la inminente llegada de una situación de este tipo que probablemente nos afectará a partir de la tarde-noche del martes hasta el viernes o sábado. Bienvenidas sean casi en cualquier momento, y más en la situación de sequía en que se encuentran muchas zonas de la Península... Pero qué buena hubiera sido la aparición de un temporal de este tipo en pleno otoño, allá por finales de octubre o principios de noviembre. La razón es que en la vertiente atlántica los temporales otoñales del suroeste suelen ser más generosos en lluvias que los primaverales, y también de precipitaciones más "tranquilas", más "empapadoras" de tierras y acuíferos. Sin embargo, en primavera, la atmósfera empieza a tener ya más energía y las masas de aire que entran desde el golfo de Cádiz tienen con frecuencia un carácter inestable , e incluso se inestabilizan más en su recorrido peninsular. El resultado son lluvias más dispersas, intensas y en general menos productivas que las otoñales. Además, dependiendo de la estructura vertical del viento, pueden ir acompañadas de fenómenos convectivos violentos como granizos y algún tornado de mediana intensidad, más probable cuanto más hacia el suroeste peninsular. 


En este espectacular mapa global de 500 hPa, previsto por el Centro Europeo para el próximo jueves a las 00 UTC puede verse la circulación del suroeste que afecta a la Península y que, en ese momento, se forma por la confluencia de un chorro polar débil con una circulación de carácter subtropical proveniente casi de Centroámerica. Es muy de destacar  la compleja circulación sobre Norteámerica y el Atlántico norte, que contrasta mucho con la que existe al este del meridiano 0º y más aún con la regularidad de la del hemisferio sur.
El mapa de superficie previsto también para el jueves a las 00 UTC muestra también el flujo del oeste-suroeste sobre la Península procedente de la zona Madeira-Canarias. Es importante que la advección húmeda se de tanto en niveles bajos como en medios porque ello ayuda a tener una precipitación más eficiente y, en principio, menos convectiva.

Es curioso que en esta ocasión se va a cumplir casi al pie de la letra el periodo que la meteorología popular denomina como "los santos de hielo", unos días -normalmente del 11 al 15 de mayo- en que las temperaturas experimentan un marcado descenso. A veces este hecho se ha producido por una entrada fría desde el nordeste, que ha llegado a producir incluso aguanieve en algunas zonas. Este año no va a ser así, va a ser más lluvioso y suave, pero en cualquier caso también va a ser notable el descenso de las temperaturas en la vertiente atlántica. 

La meteorología popular apunta además que, tras los "santos de hielo", el tiempo vuelve a estabilizarse y las temperaturas ascienden. Es el "veranillo de las rosas y del ruiseñor". Ahora bien, si se cumple lo que empieza a atisbarse en los mapas previstos a medio plazo, ese veranillo será un verano sin diminutivo ya que las temperaturas podrían ser bastante elevadas.  En los últimos años, mayo nos está sorprendiendo con algunos picos de calor bastante marcados. Quizás un síntoma del acortamiento de la primavera en la Península Ibérica....

De momento, disfrutemos de los ábregos....aunque ya se que en la vertiente mediterránea no son tan bienvenidos.  Pero conviene recordar que al menos en las Comunidades de Valencia y Murcia si se produjeron un par de curiosos e importantes temporales de otoño-invierno. 

17 de abril de 2017

Reflexiones y preguntas tras la Semana Santa.

Finaliza una Semana Santa extraordinaria desde el punto de vista meteorológico. Y no sólo por la percepción generalizada de "buen tiempo", sino también porque es bastante poco ordinario que en esta época del año se mantenga la atmósfera estable de un modo casi generalizado durante tantos días. 

Jueves Santo en la Península y Baleares (imagen EOSDIS)

Este año no han surgido protestas de los hosteleros ni críticas a los meteorólogos, pero si se ha producido a mi modo de ver un cambio importante y positivo en el tratamiento informativo de las predicciones para esos días. Si bien cuando ya quedaban muy pocas jornadas para el comienzo de la Semana Santa, se instauraba la idea de que la primera parte del periodo predominaría el "buen tiempo", habían existido muchas dudas previas sobre la posible entrada de una borrasca fría por el noroeste. Los modelos deterministas daban fuertes bandazos de un día para otro, e incluso con una diferencia de 24 horas el modelo del Centro Europeo pasaba de un pronóstico de lluvia y nieve para el Lunes Santo a un tiempo estable y soleado para ese mismo día. 

La situación del Lunes Santo a 500 hPa. En días anteriores, los modelos dudaban mucho -de pasada en pasada- sobre la posibilidad de que la borrasca fría definitivamente estacionada entre Azores y la Península hubiera entrado sobre nosotros.  De haber sido así hubiera provocado un temporal de lluvia y nieve. La predicción probabilística era en aquellos momentos la mejor información disponible.

Una vez que esa duda se aclaró y se vio que la primera parte de la semana el "buen tiempo" estaba casi asegurado, quedaba por ver lo que iba a pasar durante la segunda mitad ya que la continuidad de la estabilidad, al menos sobre el noroeste peninsular, dependía del comportamiento de otra borrasca atlántica, evolución de la primera.

Ante estas situaciones, las predicciones especiales de AEMET para este periodo optaron por la solución a mi juicio más sensata y adecuada: utilizar la predicción probabilística y referirse explícitamente a los dos escenarios posibles y a la probabilidad de ocurrencia de cada uno de ellos, explicándolo de una manera clara y concisa. Por su parte, y reforzando esta iniciativa, algunos comunicadores meteorológicos siguieron este planteamiento e incluso en el espacio de El Tiempo de TVE se aprovechó esta situación para esbozar de forma elemental en que consistía la predicción probabilística y su importancia. Todo ello fue asumido con normalidad.

Creo que es el camino correcto y quiero felicitar a todas las personas que han llevado a cabo esta iniciativa, al tiempo que las animo a que se mantengan en esa línea, al menos en situaciones conflictivas o en las de gran impacto social. Y es algo que se hará más sencillo e inmediato cuando AEMET difunda en su web los distintos escenarios probabilísticos, algo que,  de algún modo,  ya hizo a través de twitter en esta pasada situación. 

Pero, aún siendo prácticamente el mismo, el "buen tiempo" de Semana Santa pasa ahora a ser "mal tiempo" por falta de lluvias.  Si bien desde hoy y durante los dos o tres próximos días surgirán tormentas, y probablemente algunas de marcada intensidad,  no será mucho lo que puedan solucionar, siendo casi lo más importante que el granizo no provoque muchas pérdidas. 

La verdad es que preocupa bastante la escasez o ausencia de lluvias en muchas zonas de España, donde algunos cultivos están siendo muy afectados.  Y los modelos probabilísticos no son muy optimistas para los próximos ocho o diez días, pudiendo llegar al final de abril sin precipitaciones significativas. 

Los mapas del índice estandarizado de precipitación de AEMET son muy claros a este respecto. Si vemos el correspondiente al último año:


podemos observar como, salvo algunas zonas mediterráneas afectadas por los dos últimos y extraordinarios temporales, el resto de las zonas muestra una gran escasez de lluvias, más acentuada en la mitad norte peninsular.

Pero el problema viene de lejos. Podemos ver el mapa del índice calculado para los dos últimos años:



O, incluso, para los tres últimos:



¿Estamos pues ante una de las típicas sequías típicas del área mediterránea? (sin perder de vista que el archipiélago canario también está afectado). ¿Hay algo distintivo en ésta? Qué interesante sería que se llevaran a cabo estudios de atribución para ver su relación -o no- con el cambio climático y conocer la probabilidad de que ésta sea una más de nuestras periódicas sequías o puede marcar algún tipo de tendencia a largo plazo.

Por otra parte, y aunque el estudio de los regímenes de precipitación en la Península resulta muy complejo, parece confirmarse un cierto descenso del valor cuantitativo durante las últimas cinco décadas, así como un acortamiento del periodo húmedo y una cierta tendencia  hacia una mayor concentración de las precipitaciones en el periodo otoñal. ¿Es ésta una consecuencia del cambio climático que viene para quedarse y a la que nos tendremos que adaptar? 


14 de marzo de 2017

Hay que ocuparse de tanto récord.

Como no podía ser menos, está siendo noticia -y sobre todo está en las conversaciones de la calle- el rápido e intenso cambio de tiempo que hemos experimentado en menos de 48 horas. Se ha pasado de unas anormales temperaturas de primavera muy avanzada -casi de verano en algunos sitios- a caídas de 12 o 14 grados en 24 horas, e incluso hemos visto la aparición de la nieve por encima de los 900 o 1000 metros donde muy poco antes las temperaturas habían alcanzado los 25ºC. En este contexto es impresionante el caso de Alicante que pasa de batir el récord de temperatura máxima de marzo y abril con nada menos de 34,8ºC en su aeropuerto a alcanzar tres días después otro récord: el de máxima precipitación en 24 horas, con 137 mm, algo verdaderamente significativo ya que las lluvias mediterráneas más intensas siempre las hemos atribuido al periodo otoñal. Y éste es un doble récord que salta a la vista al ser un observatorio principal, pero es muy probable que haya habido bastantes más y muy significativos.

El primer comentario que se me ocurre hacer es resaltar la calidad y el acierto de los productos de predicción de probabilidad de ocurrencia de fenómenos extremos del Centro Europeo. Observando sus mapas del Extreme Forecast Index (EFI) o del Shift of Tails (SOT), se veía desde un par de días antes la alta probabilidad de que se batieran récords de este tipo. Lástima que esos productos no sean de libre difusión y sólo dispongan de ellos los Servicios Meteorológicos -AEMET ha hecho un buen trabajo- o quienes estén dispuestos a comprarlos. En fin, de esta cuestión ya he hablado -y me he quejado- en varias ocasiones, pero hoy no toca volver sobre ello.

Lo que creo que es verdaderamente importante es que, cuanto antes, se le explique al público desde la comunidad científica lo que está pasando; y de una forma clara y comprensible. Son muchos los récords que se están batiendo en los últimos años como para atribuirlos todos a la variabilidad natural o...al cambio climático sin estudios mas concienzudos y concretos. Es verdad que podría darse una explicación muy sencilla, y que además se ajusta a la lógica del cambio climático: Las masas aéreas tropicales y subtropicales son cada vez más cálidas y capaces de alimentar con más energía a los fenómenos extremos. Por otra parte, la más frecuente llegada de ondulaciones del chorro polar -provocadas quizás por el calentamiento del Ártico- da lugar a que las entradas de ese aire tropical y subtropical sean cada vez más frecuentes. Y, lógicamente, al ser también más frecuentes -y rápidas- las llegadas de ese aire frío, y producirse así fuertes contrastes, lo sean también los fenómenos violentos.

Pero esta es una explicación genérica que aunque pueda tener muchos elementos verdaderos sólo sirve para salir del paso ante las preguntas de los medios y que además conviene comprobar: 

¿Están realmente siendo cada vez más cálidas esas masas tropicales y subtropicales?

¿Hay procesos regionales que estén incrementando las temperaturas en esas situaciones? 

¿Está aumentando la llegada de masas frías polares? ¿Son éstas más frías o menos frías que antes? 

¿Están aumentado cuantitativamente las precipitaciones mediterráneas o lo que aumenta es la intensidad? 

¿Se mantiene con claridad los ciclos -y los tiempos- de las cuatro estaciones climatológicas en España?

Pero además de intentar contestar a estas cuestiones, y a otras varias, se hace necesario llevar a cabo estudios de atribución de cada una de estas situaciones para ver de un modo efectivo su singularidad y su mayor o menor relación con el cambio climático. Ya he comentado otras veces que desde hace unos seis o siete años se realizan en el mundo estudios de este tipo basados en el estudio de las series climatológicas o en simulaciones con modelos. Aquí está un último ejemplo de ello. 

El tema es de gran importancia, no sólo por la "curiosidad" de si es o no cambio climático, sino por las implicaciones que estos tipos de situaciones tienen en la vida de las personas y en las actividades económicas y sociales. Y más aún por las medidas a tomar en todos los ámbitos si de los estudios se concluye que la atmósfera va a tener cada vez más tendencia a este tipo de circulaciones en nuestra zona geográfica. 

Creo que la cuestión es por tanto fundamental, no sólo a nivel científico, sino como algo de interés prioritario general. Por esta razón, -y tal como ya también lo he comentado con frecuencia en relación con la necesaria revisión del plan de avisos- es una actividad que debe estar promovida, cuidada, soportada y seguida desde altos niveles de la Administración. Debe tener además un carácter multidisciplinar y, seguramente, se debería trabajar en contacto con grupos internacionales de investigación. Por otra parte los resultados no pueden demorarse años -ya se consiguen algunos resultados en meses- y tienen que gozar de mucha prioridad desde el punto de vista de la información y la comunicación. Es por todo ello por lo que creo que el programa de acción debe tener una visión y coordinación estatal.

Por supuesto ello no quiere decir que no sean importantes los trabajos de organismos o departamentos universitarios individuales. Probablemente ya los estén haciendo, y seguramente con pocos recursos, escasa organización y mínimas facilidades o estrategias comunicativas. Creo que lo que se haya conseguido y que sea de interés en estos aspectos debe tener todo el apoyo para que sea conocido por la sociedad.

Todo ésto tiene que evolucionar. Hay que ocuparse de tanto récord y de lo que puede haber más allá de ello.  Y debe hacerse con criterios, prioridades y medios. Importa mucho.

6 de marzo de 2017

Algunos movimientos en el tablero meteorológico internacional

En los últimos días han aparecido tres noticias de distinta importancia en el ámbito meteorológico internacional que, aunque en principio, no están muy directamente relacionadas, conviene seguir con interés porque pueden "marcar agenda" en la evolución de la meteorología operativa mundial durante los próximos años.

Sin duda, la más importante es el anuncio que ha hecho público el Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo sobre la aceptación por el Consejo del Centro de la oferta del gobierno italiano para acoger en Bolonia a su Centro de Datos y del mandato dado a la Directora General del Centro para la preparación de un acuerdo de alto nivel que oficialice y desarrolle esta decisión.

Una de las imágenes que forman parte de la propuesta italiana para albergar al Centro de Datos del Centro Europeo en Bolonia

Desde hace bastante tiempo se conocía la necesidad apremiante que tenía -y tiene- el Centro Europeo para ampliar físicamente su centro de proceso, de modo que pueda acoger los nuevos ordenadores requeridos para cumplir sus importantes planes de evolución. También se comentaban las pocas facilidades dadas por el gobierno británico para hacer viable esta ampliación. En este contexto se consideró la posibilidad de trasladar la ubicación de esta unidad y así se planteó a los países miembros para que pudieran presentar sus ofertas. 

Parece ser que la oferta italiana ha resultado la más interesante y atractiva y ha llevado a esta toma de decisión. Si bien lo que en principio se traslada es el citado centro de datos (ordenadores, archivo, comunicaciones...) es muy posible que, si todo va bien, con el tiempo se acabara moviendo a Bolonia toda la estructura del Centro Europeo, aunque es algo que hoy por hoy no está decidido.

Por lo que acabo de exponer no parece que la decisión haya sido, como en un primer momento puede parecer, una reacción directa al "Brexit", aunque cabe pensar que puede haberla potenciado o acelerado. Mi opinión es que, aunque el traslado sea complejo, difícil y probablemente doloroso para, al menos parte, del personal del Centro, puede infundirle a éste savia nueva y quizás planteamientos más abiertos. 

Y hablando de planteamientos más abiertos y del Centro Europeo, me quiero referir ahora a otra noticia relacionada también con el Centro como ha sido la celebración en su sede durante el pasado fin de semana del OpenDataHack en el contexto del Open Data Week o "Semana de Datos Abiertos". Durante esos dos días todos los participantes inscritos (aficionados, periodistas, desarrolladores, artistas...) han podido acceder a gran parte del su vasto conjunto de datos para desarrollar, con el apoyo de su personal, toda clase de prototipos de nuevos productos, o incluso creaciones artísticas. 



Tengo la sensación que el Centro se ha abierto a esta actividad en el marco de la "filosofía" sobre datos abiertos del  programa Copernicus, en cuyo desarrollo desempeña un muy importante papel. Pero sea de una forma u otra, bienvenida esta apertura al mundo "general", que, con el tiempo, pienso que también podría significar algunos cambios en su política de datos.

Y la tercera noticia a la que quiero referirme hoy podría significar de algún modo cambios en la meteorología norteamericana y quien sabe si en la política de datos de la NOAA. El pasado viernes el Washington Post publicó una noticia en la que se hacía eco del recorte de un 17 por ciento que la Administración Trump quiere hacer en el presupuesto para 2018 de esa organización. Parece que los principales impactos de esta reducción los sufrirían los programas de satélites y de investigación. 

Aún siendo un duro golpe para la meteorología norteamericana -y en algunos aspectos para la mundial si creara problemas en el sistema de satélites- es posible que esta situación lleve a NOAA y a otras instituciones meteorológicas de ese país a reorganizarse para utilizar mejor los recursos disponibles. Como acertadamente ha comentado en Facebook mi colega Antonio García Méndez, el gran problema de la meteorología norteamericana es su dispersión: "Muchas agencias, muchos modelos globales y falta de unificación. Si hicieran como los europeos tendrían un modelo top en vez de ser los terceros o los cuartos en la liga de modelos numéricos". 

¿Puede ser ésta una ocasión de oro para que la meteorología norteamericana se reorganize? ¿Puede ser a la vez motivo de una revisión en su política de datos, hasta ahora tan abiertos, en la línea que parece marcar la nueva Administración? Muy difícil saberlo en un escenario que cambia con tanta rapidez.

En cualquier caso, las fichas están empezando a moverse y conviene estar atentos a las próximas jugadas en las que tampoco conviene perder de vista los movimientos de las grandes empresas multinacionales que han apostado en los últimos tiempos por el negocio meteorológico. 

Y para acabar...¿Qué piensan de todo ésto los Servicios Meteorológicos nacionales?

24 de febrero de 2017

Entradas saharianas y avisos para la población

Hoy, 24 de febrero, finaliza el episodio de polvo sahariano que nos ha afectado estos dos últimos días y que ha dejado imágenes espectaculares tomadas tanto desde satélite como desde el suelo.

Imagen del satélite Acqua del 22 de febrero (fuente Worldview/NASA)

Puesta de sol en Hornachos (Foto: María Teresa Expósito)

Aunque hasta ahora no existe una "climatología" de concentraciones de polvo en estas situaciones -seguramente se estará empezando a hacer ya con las nuevas medidas disponibles- todo indica que han sido muy altas, tal como han reflejado los contadores de partículas de algunos ayuntamientos. 

Evolución de las concentraciones de partículas PM10 en distintas estaciones de medida Madrid entre el día 21 a las 00 UTC y el día 23 a la misma hora. Puede observarse el fuerte incremento y los altos valores alcanzados (a través de Darío Cano/Facebook)

No soy experto en temas médicos y no conozco cómo las altas concentraciones de partículas minerales, como ésta que hemos vivido, afecta a la salud y a determinadas enfermedades. Si sé que personas muy próximas han sentido problemas y agobios respiratorios. Por otra parte, además de esos problemas, parece claro que intrusiones tan intensas afectan también a los aviones o a la producción de energía fotovoltaica, por no hablar de las incomodidades -y gastos- que supone toda la deposición del polvo sobre cualquier superficie, y no digamos si es en forma de barro por la lluvia. 

Hasta hace pocos años, los meteorólogos conocíamos las situaciones sinópticas que podían propiciar este tipo de entradas, pero no había forma de saber de antemano lo intensas que podían ser. Ahora, con los nuevos modelos de predicción de contaminantes tanto naturales como antropogénicos, es posible hacer una predicción muy fiable, al menos con un par de días de antelación. Por tanto, creo que sería el momento de potenciar los avisos de entradas de polvo sahariano en el Plan de Avisos de Fenómenos Adversos de AEMET (ahora lo están pero contemplando sólo un umbral amarillo para visibilidades por debajo de 3000 metros) y que, por supuesto, podrían estar basados en estos informes emitidos por la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental del MAGRAMA. Como es lógico los avisos deberían activarse cuando se pudiera sobrepasar un umbral que probablemente tendría que ser establecido por el Ministerio de Sanidad junto con responsables de algunas otras actividades potencialmente afectadas. 

Es verdad que la responsabilidad de alertar a la población por contaminantes aéreos reside en ayuntamientos y también lo es que es una actividad que está cada vez mejor mejor organizada por lo que se refiere a los contaminantes químicos. Sin embargo, la cuestión del polvo mineral creo que por su naturaleza, su extensión y el tipo de afectación debería dar lugar a avisos y recomendaciones de tipo general, tanto en el ambiente urbano como rural. Otra cosa es que los ayuntamientos distribuyeran esos avisos y los modularan o particularizaran teniendo en cuenta otros factores como, por ejemplo, la contaminación química o las altas concentraciones de pólenes en sus zonas. 

Creo que es el momento de aprovechar la valiosa información que nos dan los nuevos modelos para mejorar sustancialmente la calidad de vida de muchas personas. Ya se ha empezado a hacer -aunque cuesta- con las predicciones de contaminantes químicos y ahora toca hacerlo con los minerales.  Y todo ello debería hacerse bajo un concepto claro e integrador en el que las personas interesadas no tuvieran que buscar en dos, tres o cuatro sitios, las informaciones que necesitan. 

21 de febrero de 2017

Tormentas y predicción probabilística

Ayer Daniel Santos publicó un excelente artículo en el que exponía diversas consideraciones en relación con la predicción de la violenta tormenta que afectó a Málaga durante la madrugada del pasado domingo y que tantos daños originó. Es un texto que suscribo y recomiendo vivamente su lectura a aquellos que aún no lo hayan hecho.


Imagen del canal de vapor de agua de Meteosat correspondiente a las 02 UTC del 19 de febrero. Puede verse el pequeño tamaño de las células tormentosas, una de las cuales afectó con gran violencia a algunas zonas de Málaga 

En cualquier caso quiero incidir, aún más si cabe, en uno de los aspectos a que se refiere el artículo, como es el referido a la importancia del uso en estas situaciones de modelos de predicción probabilística de corto y muy corto plazo. 

He comentado en múltiples ocasiones que cualquier predicción es una probabilidad; que eso lo hemos sabido siempre los meteorólogos, pero que hasta hace unos años no hemos tenido herramientas para establecer -y comprender adecuadamente- esa probabilidad. El Centro Europeo de Predicción a Medio Plazo fue quien puso a punto el primer sistema para este tipo de predicciones en el medio plazo, de modo que ahora podemos conocer las probabilidades de ocurrencia de distintas variables asociadas a los distintos escenarios meteorológicos que pueden suceder a varios dias vista. 

Si el Centro Europeo se enfocó hacia el medio plazo es porque ese fue el objetivo que se le marcó desde su fundación, dejando los modelos y métodos para corto y muy corto plazo para su desarrollo por los propios Servicios Meteorológicos, algo que han hecho y hacen frecuentemente  como una acción cooperativa. En este contexto, y tras la consolidación de los modelos deterministas, se emprendió el desarrollo de los modelos probabilísticos para estos plazos en el convencimiento de que era la mejor y más potente herramienta para la predicción de fenómenos violentos o que liberan una gran cantidad de energía en un corto espacio de tiempo, tales como las tormentas o los vientos muy fuertes.

Las características de estos fenómenos, tales como sus relativamente pequeñas dimensiones espaciales y temporales, los complejos procesos físicos que se desarrollan en ellos o su fuerte dependencia de condiciones muy locales, hacen muy difícil -por no decir casi imposible-, que un modelo único determinista nos diga certeramente lugar, hora e intensidad del fenómeno con la exactitud que sería deseable. Ante esa situación es mucho más útil llevar a cabo varias simulaciones con distintos modelos o con un modelo  pero con condiciones de partida o formulaciones físicas ligeramente diferentes. De este modo obtendremos una respuesta probabilista a esas preguntas sobre "cómo, cuando y donde", en la seguridad de que va a ser una información más útil que la "categórica" que nos ofrezca un único modelo determinista. Por tanto, coincido con Daniel Santos en su afirmación de que "este tipo de predicción es probablemente la mejor herramienta disponible en la actualidad" para abordar la predicción de este tipo de fenómenos. 

Naturalmente para usarla hace falta disponer de ella, y en segundo lugar formar y entrenar en su uso.  En España, ya desde hace algunos años y hasta donde yo sé, AEMET viene trabajando con varios Servicios Meteorológicos europeos en los desarrollos de sistemas de este tipo tales como SREPS, GLAMEPS o el más reciente Harmon EPS.

Desconozco cuál es la situación actual de estos proyectos pero parece evidente que, si pruebas y verificaciones son positivas, sería importante su uso operativo cuanto antes. En paralelo con ello, AEMET podría liderar la formación, divulgación y uso de la predicción probabilística como el mejor producto de predicción que puede ofrecerse a comunicadores y público en general, siempre que se utilice adecuadamente. Ello es más urgente si cabe cuando la tendencia general en el mundo de la meteorología contemporánea es a ir trabajando cada vez más con modelos probabilísticos en detrimento de los deterministas, que con el paso del tiempo irán desapareciendo. Y, por supuesto, esta tendencia no puede ser ignorada en las necesarias revisiones de nuestro plan de avisos Meteoalerta en el que tendrá que tener cada vez más peso el enfoque probabilístico, al menos para los responsables de tomas de decisión y los comunicadores.

En resumen, nos guste o no, y tal como decía el meteorólogo sueco Anders Persson en el artículo que recuerdo en una anterior entrada de este blog ¡No podemos escaparnos de las probabilidades!

NOTA IMPORTANTE: Tras la publicación de esta entrada, José Antonio García-Moya, jefe del Área de Innovación de AEMET y coordinador del Grupo de Predictibilidad, ha enviado este comentario que me complace mucho transcribir a continuación:

Estoy completamente de acuerdo con todo lo que apuntáis tú y Daniel Santos. Solo para completar la información que no tienes sobre las actividades de AEMET te informo de que el grupo de Predictibilidad de AEMET está desarrollando un nuevo sistema de predicción por conjuntos (ensemble) especialmente diseñado para la mesoescala y que ayudará a mejorar las predicciones probabilistas de fenómenos severos como el de Málaga.

El sistema lleva en pasadas diarias experimentales (00 y 12 UTC) desde Noviembre de 2016 y esperamos que se encuentre completamente operativo antes del verano de 2017.

Como muy bien sabes la capacidad de cálculo es uno de los factores fundamentales para poder tener operativo un sistema de este tipo.

17 de febrero de 2017

¿Febrerillo loco?

Sería realmente preocupante si febrero estuviera mostrando un tiempo anticiclónico, estable y sin sobresaltos. Pocas cosas hay climatológicamente más seguras que un febrero variable, frío, desapacible, con cambios súbitos de "humor". "Febrerillo el loco, un día peor que otro" o "Febrerillo el loco con sus días veintiocho; sacó a su padre al sol y lo apedreó" y tantos otros refranes que describen el carácter brusco, un punto irascible de este mes. 

Y no, no va a ser este febrero un preocupante remanso de calma anticiclónica. Tras estos tres o cuatro días que estamos viviendo de un tímido adelanto primaveral -y que ya lo deseábamos- van a suceder otros en que una baja fría va a dar lugar a un tiempo revuelto y lluvioso en algunas zonas del sur peninsular mientras que en otras va a mantenerse con bastantes ratos de sol. Esa era la línea a la que apuntaba el modelo ensemble del Centro Europeo y a la que hacía referencia en mi última entrada del blog. 

Comentaba en esa entrada que había una probabilidad significativa de que se produjera una retrogresión de la dorsal atlántica y que, a resultas de ello, se formara una baja fría sobre el sur peninsular. La duda, como siempre, era saber cuál sería la trayectoria y situación final de esa dana y las posibilidades de que, delante de ella, apareciera una borrasca en superficie que pudiera potenciar las precipitaciones en algunas zonas. A este respecto, y como inciso, cabe comentar que esta es la misma duda que teníamos los meteorólogos españoles ya en los años 70, por no ir más allá. Es una duda sin respuesta categórica por la propia naturaleza de la evolución atmosférica y por los análisis de los que partimos. Sólo se puede abordar mediante una predicción probabilística con la determinación de los posibles escenarios de evolución y de sus probabilidades asociadas. Esta es la gran ventaja y avance respecto a aquellos años... y sigo todavía a la espera de que AEMET se decida a poner ese producto disponible en la web, junto con, eso sí, una explicación adecuada para que las interpretaciones -y las expectativas- sean correctas. 

A medio camino entre la Península y Azores se observan ya los primeros síntomas de la formación de una borrasca fría que se cerrará mañana sábado sobre el Cantábrico. A continuación se iniciará la retrogresión de la dorsal posterior. Esa retrogresión conducirá a la borrasca hacia el golfo de Cádiz a través del tercio occidental peninsular. No parece que se vaya a quedar detenida el el golfo de Cadiz sino que penetrará algo más hacia el sur.

Pero volviendo a la actual situación, es verdad que febrero no se va a estar quieto, pero la evolución de estos días no es -o a mi no me lo parece- la más habitual en él. Cabría esperar por toda la Península y Baleares ratos de sol, nublados, rachas de viento frío, alguna granizada más o menos violenta...Sin embargo el tiempo va a estar dominado por la formación de esa borrasca fría, que se va a independizar como tal sobre el área Cantábrica y que se va a deslizar entre el sábado y el domingo por el occidente peninsular hacia el golfo de Cádiz, pero tendiendo a desplazarse más hacia el sur. Durante ese trayecto dará lugar durante el sábado, y sobre todo el domingo, a chubascos y alguna tormenta por amplias zonas del interior peninsular. Después, va a afectar con mas intensidad -también en viento- a zonas del litoral y prelitoral de Andalucía, Ceuta y Melilla y quizás a algunos puntos del sureste. 

Ya a 72 horas hay ciertas dudas sobre la ubicación de la borrasca fría, que podría desplazarse algo más hacia el oeste de lo que indica el modelo operativo.

Como no parece -aunque el sistema ensemble no las tiene todas consigo incluso a 72 horas- que su ubicación, al menos hasta el lunes o martes sea la más propicia para dar lugar a una borrasca en superficie delante de ella, las precipitaciones no deberían ser importantes, salvo alguna excepción aislada. E
l resto de las regiones se encontrarán bajo dominio anticiclónico. Como tampoco cabe esperar temperaturas muy bajas, parece más bien un tiempo de primavera u otoño que de este final de invierno en el que nos encontramos. 

Hacia la madrugada del próximo jueves, la baja se ubica de tal manera que podría reforzar viento y lluvia sobre el sureste peninsular...pero existe alguna incertidumbre que habrá que ir despejando.

Después, ya hacia el miércoles o jueves, la baja fría parece que quiere subir algo de latitud e irse desplazando hacia el este. Ahí sí podría haber algunas posibilidades de que apareciera esa borrasca de superficie y se incrementara viento y lluvias en el sureste...pero hay que verlo un poco más adelante. 

Por tanto, sí, febrerillo loco....pero ¿un poco menos que otras veces... o me lo parece a mi?

13 de febrero de 2017

Lluvias, polvo y...cambio de ciclo

Con la retirada de la borrasca fría hacia el nordeste acaba otro ciclo atmosférico en el que la lluvia y la nieve han aparecido por amplias zonas geográficas. Aunque la situación tardó en definirse por las dudas sobre la ubicación y trayectoria del vórtice principal de la baja, parece a primera vista que la predicción ha ido aceptablemente bien por lo que respecta a la vertiente atlántica y quizás no tanto por lo que se refiere a la mediterránea.

En la Atlántica, las lluvias, sobre todo las realzadas orográficamente, han sido importantes y esta mañana algunos ríos y riachuelos de la vertiente sur del Sistema Central andan con riesgo de desbordamiento, algo a lo que supongo que contribuye un cierto nivel de deshielo por la subida de la temperatura provocada por los vientos de componente sur. 

Por lo que respecta al área mediterránea, es posible que algún modelo sobrevalorara la precipitación y que la entrada de polvo africano y  que la poca humedad en general de la masa de aire haya contribuido a ello. Normalmente, en estas situaciones la mayor concentración de polvo se encuentra entre 1000 y 2000 metros, proviene de las altiplanicies argelinas y suele ser un importante obstáculo para el desarrollo de la precipitación. 

Desde mis primeros pasos como predictor aprendí que hay que ser muy cuidadosos con las entradas del sur-sureste. El aire africano suele jugar malas pasadas y el análisis y vigilancia de estas situaciones junto con la revisión crítica de las salidas de los modelos es un ejemplo de cómo el predictor experimentado puede dar un importante valor añadido a la predicción. En cualquier caso, supongo que ahora los modelos, al menos los principales, ya contemplan los aerosoles con lo que los fallos no deberían ser muy significativos.

El nuevo ciclo que se inicia mañana parece venir caracterizado por una situación de muy poco gradiente los primeros días y con la posibilidad de que en siguientes jornadas una dorsal anticiclónica se adueñe de nuestras zonas con la única duda de si una baja fría, no muy marcada, se ubicará al sur de la dorsal y podría complicar un poco el tiempo por el sur o mitad sur peninsular.

Hasta el D+4 el EPS apoya claramente a la evolución del modelo determinista en nuestra zona. Es en el D+5 (mapa mostrado) cuando se inician las dudas sobre la naturaleza y comportamiento final de la vaguada que se acerca por el Atlántico. ¿Dejará aislada una DANA en su flanco sur? ¿Su lento movimiento hacia el este podría provocar que la entrada de la dorsal posterior viniera acompañada de una retrogresión?
Cuatro días después parece relativamente probable que la dorsal afecte a amplias zonas de la Península y que un embolsamiento frío, proveniente quizás de retrogresión, afecte al sur peninsular. 

El EPS muestra una predecibilidad alta hasta el D+4 o D+5 y después ya muestra sus dudas sobre la existencia y ubicación de esa posible baja. En cualquier caso, si la evolución a grandes rasgos hasta ocho o diez días es esa, sería una situación algo rara para febrero donde sabemos por climatología y experiencia que los cambios de tiempo son frecuentes y bruscos, en un ambiente en general frío. Vamos a ver. 

9 de febrero de 2017

Juegos de vórtices

La imagen de vapor de agua de esta mañana muestra ya el inicio del cambio meteorológico con la generación del primero de los elementos atmosféricos que van a establecer "la agenda meteorológica" del fin de semana y quizás del comienzo de la próxima: una borrasca fría que aparece ya al oeste de Galicia como un vórtice bien marcado y que dará lugar a interesantes evoluciones.



En estos últimos días, las dudas sobre las posibles ubicaciones y recorridos de la baja en niveles medios-altos y de la de superficie ha generado muchas dudas así como un interesante intercambio de opiniones. Se ha discutido incluso si se trataba de una dana o de una borrasca fría. A mi juicio las dudas surgen porque, en ese "escenario general" de la borrasca fría a que antes me refería, aparecen y desaparecen distintos "actores", distintos vórtices con vidas efímeras.

En principio, aunque la estructura ciclónica de niveles medios-altos nace con un único núcleo, la circulación que se origina alrededor de ella suele generar algunos vórtices secundarios que se mueven alrededor, y que a veces la sustituyen como núcleo principal de esa circulación. Por otra parte, esos vórtices de "arriba" pueden manifestarse, o no, en superficie dependiendo en buena medida de las condiciones de las capas medias-bajas. Puede darse una transferencia de vorticidad de arriba a abajo y aparecer un vórtice en superficie justo debajo del de arriba, situación que puede hacerse más compleja si las condiciones de la temperatura del mar y la estabilidad de la masa de aire interpuesta permite la convección y la posible generación de un núcleo cálido. También puede aparecer una ciclogénesis en capas bajas, justo en la zona delantera -o zona de salida- de la circulación del vórtice de niveles medios-altos, en un proceso que tiende a ser claramente baroclino. 

Me da la impresión de que estos días van a aparecer en unos u otros momentos todos estos posibles procesos. Es una evolución que necesita un seguimiento continuado por los predictores porque pueden aparecer algunas desviaciones respecto a la predicción básica. Aún un modelo determinista de altísima calidad como el del Centro Europeo "es vigilado" por su sistema "ensemble" señalándole -realmente señalándonos- dónde y cuando deberíamos estar más atentos. 


Esa atención cuidadosa, producto de una diagnosis continuada, es el gran valor añadido que un predictor experimentado puede aportar en estas situaciones. Y por supuesto, ¡no vendría nada mal contar con un "ensemble" de corto plazo!

8 de febrero de 2017

Pues eso...¿qué rojo?

Tras la comparecencia el pasado lunes del Ministro de Fomento ante la correspondiente comisión del Congreso para tratar la situación de nevadas del pasado enero y de la que ya me ocupé en la última entrada del blog, hoy se ha producido la del ministro del Interior para tratar sobre el mismo tema en el ámbito de su competencia.

El planteamiento básico del ministro ha sido el mismo que el esgrimido por el de Fomento: un temporal excepcional para el que se habían tomado todas las medidas pero al que, junto con su excepcionalidad, se unió un montón de circunstancias sobrevenidas y poco previsibles. Y aunque se reconocen los avisos acertados de AEMET no se ha hecho, ni en una comparecencia ni otra, referencia en absoluto  a la también excepcionalidad de los avisos, -es decir a los "rojos"- que deberían haber supuesto la adopción de medidas excepcionales, tal como, probablemente, la circulación de camiones. Por parte de los grupos intervinientes, si bien han reconocido el acierto de los avisos, no se ha llegado a mencionar tampoco la existencia de un aviso tan excepcional.

Por tanto mis conclusiones son las mismas que en la entrada de ayer. Las informaciones del actual Plan de Avisos no se conocen bien, no se comprenden adecuadamente o no se utilizan en profundidad. Ante esta realidad, no se trata de buscar culpabilidades sino de constatar el hecho y lo que ello implica. Y la conclusión parece lógica: la necesidad de un replanteamiento muy a fondo del plan y de los protocolos asociados, tal como apuntaba en una de mis últimas entradas. Ambos ministros han prometido -no podía ser de otra manera- una revisión profunda de protocolos. Veremos si esta vez se avanza significativamente. No dudo de las buenas voluntades, lo que dudo es si realmente hay conciencia de la necesidad de ese cambio.


7 de febrero de 2017

¿Rojo...? ¿Qué rojo?

En mi entrada de ayer del blog me refería a la reunión de la Comisión de Fomento del Congreso que se iba a celebrar por la tarde y en la que el ministro Íñigo de la Serna informaría a los diputados sobre las circunstancias que rodearon a la situación de nevadas del pasado enero, así como de sus consecuencias en el transporte por carretera y ferrocarril.

Pude seguir la comparecencia por Internet y me resultó bastante interesante. Se reconoció la adecuada predicción de la nevada por parte de AEMET y se apuntaron como causas de los problemas surgidos la formación de hielo en las catenarias por lo que respecta al problema ferroviario, la caída -no se si por viento o por hielo- de muchas torres de conducción eléctrica y los problemas con muchos camiones que se habían cruzado, sobre todo en la autopista A-3. Esos cruces son los que en buena medida paralizaron la circulación, algo que, a su vez, dificultó mucho el acceso a los equipos que debían arreglar las conducciones eléctricas. 

En algún momento se insinuó, o así me pareció entenderlo, que, aunque la nevada estaba prevista, era difícil pensar que la intensidad o las consecuencias fueran a ser tan grandes;  es decir, no se estaba considerando en modo alguno que el aviso no era ni amarillo ni naranja, sino ROJO. Pero lo que me extrañó sobremanera es que, en sus réplicas, ninguno de los miembros de la Comisión que intervinieron se refirieran a esta circunstancia que tan fácil contraargumentación les brindaba. ¿ Sabían de la existencia del ROJO? ¿Saben lo que un ROJO supone?,

¿Por qué no se argumentó? ¿Olvido? ¿Estrategia? No, en mi opinión, -y me gustaría estar equivocado y disculparme-, puro desconocimiento.

Y si es así, me entristece y me preocupa mucho pensar que se dé a esos niveles -y por tanto a otros muchos- esa ignorancia sobre nuestro sistema de avisos y, más aún, ver cómo se pierden por ese desconocimiento informaciones absolutamente relevantes cuya elaboración es compleja y delicada por parte de los predictores. Si se hubiera manejado bien esa información... ¿se habría prohibido de antemano la circulación, al menos de camiones, y se hubieran evitado así muchos de los atascos? ¿Se hubiera facilitado de este modo el acceso de los vehículos de trabajos a las zonas con las torres eléctricas caídas y se hubieran resuelto antes las incidencias? 

Y si a estos niveles no llega -o no se interpreta adecuadamente- el ROJO...¿que le llega a la mayor parte de la población afectada? ¿como lo interpreta? Una vez más insisto -pesadamente, lo sé- en la necesaria formación y divulgación del plan de avisos y en la realización de estudios sociológicos sobre cómo manejar estas informaciones. 

Mañana miércoles comparece sobre el mismo tema el ministro del Interior, responsable entre otros organismos de la Protección Civil. ¿Estará presente el ROJO...o seguirà siendo un desconocido?

6 de febrero de 2017

Fenómenos adversos, avisos, alertas...¿podemos mejorar?

Transcurridas ya unas semanas desde el gran temporal de nieve de enero y de sus consecuencias en el tráfico por carretera, el ministro de Fomento va a exponer hoy en la Comisión correspondiente del Congreso un informe sobre hechos, actuaciones, conclusiones y posibles medidas a adoptar para intentar que no vuelva a ocurrir algo parecido. Seguiré la exposición con atención y no dudo de la buena voluntad de los planteamientos que allí  se hagan. Sin embargo, la experiencia de muchos años en el campo de los fenómenos meteorológicos adversos me hace dudar sobre la profundidad y el recorrido que puedan tener estas iniciativas. Son las que siempre se escuchan tras estas situaciones y que pocas veces van más allá de esa declaración de intenciones...pero me encantaría equivocarme.

En cualquier caso, como no se trata solamente de criticar sino de compartir también las ideas que desde la experiencia o el conocimiento de cada uno puedan ser de ayuda, expongo algunas que podrían ser útiles si hay una decisión de "ir a fondo" en el replanteamiento de nuestros sistemas de avisos y alertas y, en general, de una mejor gestión de las situaciones de adversidad meteorológica.

      a) Doy por sentado que, en general, desde el punto de vista meteorológico las predicciones van a ser buenas, tal como lo han sido en este y algunos otros episodios. No obstante, la magnitud de estos fenómenos y sus características espaciales y temporales, hace necesario que AEMET disponga de los mejores modelos de predicción así como de predictores perfectamente formados que sean capaces de aportar un sustancial valor añadido en estas situaciones. En este sentido AEMET debería progresar con rapidez en conseguir la disponibilidad operativa lo antes posible de los nuevos modelos probabilísticos de corto/muy corto plazo, que son los más adecuados para tratar con muchas de las situaciones adversas que nos afectan así como potenciar más si cabe la disponibilidad, formación y entrenamiento de sus predictores. 

      b) Creo que es urgente un replanteamiento general del plan METEOALERTA de avisos de fenómenos adversos. Se instauró en el año 2006 con planteamientos básicos puramente meteorológicos y climatológicos, del mismo modo que se hizo en muchos países europeos. Sin embargo, ya desde hace unos años, la tendencia que se impone cada vez más a nivel mundial es que los niveles de aviso no se fijen solamente mediante la superación de determinados umbrales meteorológicos sino fundamentalmente en relación con la probabilidad de ocurrencia del fenómeno y de su potencial impacto sobre la población afectada. Pienso que aquí la revisión tiene que ir en esa línea y plantearse también la unificación  de los mensajes de modo que, junto con la información puramente meteorológica, figure también la descripción de posibles impactos, así como las recomendaciones de las medidas a tomar si procede. 

Para la revisión del plan sería necesario disponer de un grupo de trabajo en el que, además de responsables de AEMET, Hidrología y Protección Civil, deberían también figurar psicólogos sociales y comunicadores meteorológicos, ya que, en estos casos, tan importante como el fondo del mensaje es su transmisión y comprensión eficaz. A este respecto en Estados Unidos acaba de presentarse una iniciativa de colaboración publica y privada para potenciar este enfoque absolutamente pluridisciplinar.

Soy consciente de la dificultad que entraña poner en marcha un grupo de trabajo ideal para ese replanteamiento de METEOALERTA. Por una parte habría que hacer converger planteamientos muy dispares y sensibilidades distintas y, por otra, las competencias están bastante repartidas tanto a nivel de la Administración central como de la autonómica. Puede haber distintas opciones, pero, a mi juicio, el grupo debería estar bajo la dirección y coordinación de algún alto responsable del Ministerio del Interior. 

      c) No es posible conseguir una mejora sustancial si no hay una formación y divulgación en la comprensión y uso de los avisos. La acción de los medios de comunicación públicos resulta del todo imprescindible en este sentido. Y del mismo modo debería serlo la difusión en tiempo real y de forma continuada de los avisos rojos y probablemente también de los naranjas.  Por otra parte, debería existir una app oficial que fuera el vehículo más eficaz de difusión de avisos e informaciones relacionadas. Todas las personas que la tuvieran -que si se hace bien serían muchísimas- recibirían por ese canal la mejor información posible, y podrían también enviar la suya propia. En estos aspectos, el apoyo de alguna o algunas empresas o fundaciones comprometidas con el desarrollo sostenible o lucha contra el cambio climático podría ser fundamental. A este respecto señalo, por ejemplo, la actual campaña de Iberdrola "Hablemos del tiempo". Junto a la acertada concienciación sobre esos temas, creo que trabajar por una correcta comprensión y uso de los avisos va muy en la línea de una mejor adecuación de la población al cambio climático y del respeto ambiental.

      d) Aunque sea a un plazo mayor opino tambièn que algunos centros de investigación, fundamentalmente departamentos universitarios o la propia AEMET, deberían hacer de forma sistemática estudios sobre las situaciones atmosféricas adversas que vienen sucediendo, y tanto desde un punto de vista meteorológico y de mejora de la predicción, como también sobre la probabilidad mayor, menor o nula, de su conexión con el cambio climático. Sería una información de vital importancia para conseguir una mayor concienciación pública si los resultados no se retrasan y se difunden adecuadamente. Así mismo, departamentos de psicología social podrían poner en marcha con la ayuda oficial la recogida y el análisis de las informaciones obtenidas de las personas directamente afectadas por las situaciones adversas para conocer las informaciones recibidas y sus procesos de toma de decisión. A través de un buen estudio estadístico se podrían detectar áreas de mejora en prevención y comunicación. En este sentido cualquier apoyo o estímulo del Gobierno en la potenciación de estas actividades creo que sería muy bienvenido.

En fin, quizás todo esto parezca todo un brindis al sol o puede también pensarse  que algunas de las ideas que expongo no sean correctas, adecuadas o factibles. En cualquier caso sí creo que podrían servir para alimentar un debate serio sobre estos temas que se me antoja del todo necesario.