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6 de febrero de 2017

Fenómenos adversos, avisos, alertas...¿podemos mejorar?

Transcurridas ya unas semanas desde el gran temporal de nieve de enero y de sus consecuencias en el tráfico por carretera, el ministro de Fomento va a exponer hoy en la Comisión correspondiente del Congreso un informe sobre hechos, actuaciones, conclusiones y posibles medidas a adoptar para intentar que no vuelva a ocurrir algo parecido. Seguiré la exposición con atención y no dudo de la buena voluntad de los planteamientos que allí  se hagan. Sin embargo, la experiencia de muchos años en el campo de los fenómenos meteorológicos adversos me hace dudar sobre la profundidad y el recorrido que puedan tener estas iniciativas. Son las que siempre se escuchan tras estas situaciones y que pocas veces van más allá de esa declaración de intenciones...pero me encantaría equivocarme.

En cualquier caso, como no se trata solamente de criticar sino de compartir también las ideas que desde la experiencia o el conocimiento de cada uno puedan ser de ayuda, expongo algunas que podrían ser útiles si hay una decisión de "ir a fondo" en el replanteamiento de nuestros sistemas de avisos y alertas y, en general, de una mejor gestión de las situaciones de adversidad meteorológica.

      a) Doy por sentado que, en general, desde el punto de vista meteorológico las predicciones van a ser buenas, tal como lo han sido en este y algunos otros episodios. No obstante, la magnitud de estos fenómenos y sus características espaciales y temporales, hace necesario que AEMET disponga de los mejores modelos de predicción así como de predictores perfectamente formados que sean capaces de aportar un sustancial valor añadido en estas situaciones. En este sentido AEMET debería progresar con rapidez en conseguir la disponibilidad operativa lo antes posible de los nuevos modelos probabilísticos de corto/muy corto plazo, que son los más adecuados para tratar con muchas de las situaciones adversas que nos afectan así como potenciar más si cabe la disponibilidad, formación y entrenamiento de sus predictores. 

      b) Creo que es urgente un replanteamiento general del plan METEOALERTA de avisos de fenómenos adversos. Se instauró en el año 2006 con planteamientos básicos puramente meteorológicos y climatológicos, del mismo modo que se hizo en muchos países europeos. Sin embargo, ya desde hace unos años, la tendencia que se impone cada vez más a nivel mundial es que los niveles de aviso no se fijen solamente mediante la superación de determinados umbrales meteorológicos sino fundamentalmente en relación con la probabilidad de ocurrencia del fenómeno y de su potencial impacto sobre la población afectada. Pienso que aquí la revisión tiene que ir en esa línea y plantearse también la unificación  de los mensajes de modo que, junto con la información puramente meteorológica, figure también la descripción de posibles impactos, así como las recomendaciones de las medidas a tomar si procede. 

Para la revisión del plan sería necesario disponer de un grupo de trabajo en el que, además de responsables de AEMET, Hidrología y Protección Civil, deberían también figurar psicólogos sociales y comunicadores meteorológicos, ya que, en estos casos, tan importante como el fondo del mensaje es su transmisión y comprensión eficaz. A este respecto en Estados Unidos acaba de presentarse una iniciativa de colaboración publica y privada para potenciar este enfoque absolutamente pluridisciplinar.

Soy consciente de la dificultad que entraña poner en marcha un grupo de trabajo ideal para ese replanteamiento de METEOALERTA. Por una parte habría que hacer converger planteamientos muy dispares y sensibilidades distintas y, por otra, las competencias están bastante repartidas tanto a nivel de la Administración central como de la autonómica. Puede haber distintas opciones, pero, a mi juicio, el grupo debería estar bajo la dirección y coordinación de algún alto responsable del Ministerio del Interior. 

      c) No es posible conseguir una mejora sustancial si no hay una formación y divulgación en la comprensión y uso de los avisos. La acción de los medios de comunicación públicos resulta del todo imprescindible en este sentido. Y del mismo modo debería serlo la difusión en tiempo real y de forma continuada de los avisos rojos y probablemente también de los naranjas.  Por otra parte, debería existir una app oficial que fuera el vehículo más eficaz de difusión de avisos e informaciones relacionadas. Todas las personas que la tuvieran -que si se hace bien serían muchísimas- recibirían por ese canal la mejor información posible, y podrían también enviar la suya propia. En estos aspectos, el apoyo de alguna o algunas empresas o fundaciones comprometidas con el desarrollo sostenible o lucha contra el cambio climático podría ser fundamental. A este respecto señalo, por ejemplo, la actual campaña de Iberdrola "Hablemos del tiempo". Junto a la acertada concienciación sobre esos temas, creo que trabajar por una correcta comprensión y uso de los avisos va muy en la línea de una mejor adecuación de la población al cambio climático y del respeto ambiental.

      d) Aunque sea a un plazo mayor opino tambièn que algunos centros de investigación, fundamentalmente departamentos universitarios o la propia AEMET, deberían hacer de forma sistemática estudios sobre las situaciones atmosféricas adversas que vienen sucediendo, y tanto desde un punto de vista meteorológico y de mejora de la predicción, como también sobre la probabilidad mayor, menor o nula, de su conexión con el cambio climático. Sería una información de vital importancia para conseguir una mayor concienciación pública si los resultados no se retrasan y se difunden adecuadamente. Así mismo, departamentos de psicología social podrían poner en marcha con la ayuda oficial la recogida y el análisis de las informaciones obtenidas de las personas directamente afectadas por las situaciones adversas para conocer las informaciones recibidas y sus procesos de toma de decisión. A través de un buen estudio estadístico se podrían detectar áreas de mejora en prevención y comunicación. En este sentido cualquier apoyo o estímulo del Gobierno en la potenciación de estas actividades creo que sería muy bienvenido.

En fin, quizás todo esto parezca todo un brindis al sol o puede también pensarse  que algunas de las ideas que expongo no sean correctas, adecuadas o factibles. En cualquier caso sí creo que podrían servir para alimentar un debate serio sobre estos temas que se me antoja del todo necesario.




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