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20 de enero de 2017

Algunas reflexiones sobre la ola de frío y las nevadas

Aunque este gran temporal de invierno en el área mediterránea no ha finalizado todavía y hay que estar muy atentos a los fuertes vientos y oleajes de los próximos días, sí parece haber pasado ya lo peor en cuanto a la ola de frío y sobre todo a las extensas y copiosas nevadas en grandes zonas de ese área y en algunas limítrofes de Castilla La Mancha y Aragón. Me parece por tanto el momento de esbozar algunas reflexiones y de plantear algunos interrogantes que se me ocurren y que pueden contribuir a un diálogo sobre lo sucedido.

Carreteras cortadas por la nieve en amplias zonas del este peninsular (foto: EFE)

Quiero referirme antes que nada a la parte estrictamente meteorológica. Si bien durante la semana pasada en la Península y Baleares, no estaba tan claro si esa situación podría provocar nevadas y, de hacerlo, en qué cantidad y en qué zonas. Si los modelos no dejaban muchas dudas respecto a la realidad de la ola de frío, eran cautos respecto a la nieve. Ello obedecía a las dudas sobre la formación o no de una borrasca en el seno de la onda retrógrada a la que me refería en esta entrada de la semana pasada. Parecía que, de formarse, no profundizaría demasiado hacia el oeste en cuyo caso no aparecería una entrada de aire húmedo en superficie y las nevadas serían poco extensas y no muy importantes en cuanto a precipitación. Sin embargo, y en la línea de lo que ya nos advertían los modelos probabilísticos, dos o tres días después, ya se vio que esa borrasca de niveles medios/altos se iba a formar y que profundizaría hacia el oeste llegando a estacionarse sobre el área de Gibraltar. En ese caso, las nevadas podrían ser mucho más importantes ya que se formaría una borrasca en superficie que facilitaría el flujo del aire húmedo hacia tierra y que, junto con el aire muy frío de capas medias, daría lugar a las nevadas. 

El mapa de 500 hPa del Centro Europeo del pasado día 12 previsto para el jueves 19 con información probabilística, indicaba que había que estar al tanto respecto a la ubicación final de la dana formada en el "fondo de saco" de la vaguada retrógrada. En la posición que daba el determinista no eran de esperar grandes nevadas, pero...

En el análisis de este jueves 19 se ve, que la dana se ha colocado más al oeste de donde indicaba el modelo determinista una semana antes y en línea con las "sospechas" del modelo probabilístico. Es la posición adecuada para la generación de otra borrasca en superficie enviando aire húmedo sobre el tercio oriental peninsular: nevadas aseguradas en amplias zonas.

Pues bien las nevadas han aparecido y con unas características que han llevado a que la propia Delegación de AEMET en la Comunidad Valenciana las califique como "históricas" ya que pueden haberse batido muchos récords de cantidad diaria de precipitación de los meses invernales -precipitación en este caso de nieve-, tal como ya se ha comprobado que ha ocurrido en el día de ayer en Alicante y Castellón. También destaca AEMET que, si bien se recuerdan algunos temporales de invierno en los que se registraron espesores de nieve parecidos, no hay antecedentes en cuanto a la gran extensión de la zona geográfica afectada por la nevada.

Por otra parte, lo que a mi me ha sorprendido mucho es la gran actividad convectiva en esta situación. Han sido muchos los testimonios de personas que, al tiempo que veían nevar copiosamente, relataban que veían relámpagos y escuchaban truenos, algo que confirma plenamente los datos de la red de detección de rayos de AEMET. Creo que esa actividad convectiva ha tenido mucho que ver con los problemas en muchas carreteras donde la precipitación de nieve ha debido ser muy intensa colapsando la circulación con gran rapidez. Al mismo tiempo, el viento asociado podría haber sido responsable -no lo se- de los problemas con el tendido eléctrico en líneas de RENFE que originaron la paralización de algunos trenes, además de la caída de algunas torretas de tendidos eléctricos.

No son desconocidas las tormentas en invierno, pero desde luego no son usuales -y menos con esta intensidad- en los temporales de invierno mediterráneos. Está claro que la inestabilidad era muy acusada y para ello tenía que haber grandes diferencias de temperatura entre la superficie del mar y las capas y medias de la atmósfera. ¿Era ese aire, digamos a 5000 metros, más frío que en otros temporales? ¿Estaba el mar más cálido de lo climatológicamente normal? Creo sinceramente que convendría investigar esta cuestión con datos y medios suficientes para ver el origen de esa inusual actividad tormentosa causante a mi juicio de buena parte de los problemas. 

Por lo que respecta a la predicción y avisos cabe reconocer el buen trabajo de AEMET en esta situación. Se dieron en los momentos oportunos los avisos especiales, tanto de la ola de frío como de las nevadas, y no hubo dudas en cuanto a emitir el nivel máximo de aviso -el rojo- en el momento en que se estimó oportuno, aún sabiendo la movilización que supone su emisión. Es verdad que en un principio se insistió más en la ola de frío, porque en esa línea iban los modelos, pero cuando se vio el nuevo sesgo en la predicción, se actuó con eficacia. 

Sin embargo, aún con avisos rojos, el tráfico ferroviario y sobre todo el automovilístico se ha visto seriamente afectado y cientos de personas pasaron la noche en sus vehículos. ¿Por qué? ¿Les llegó la información? ¿La interpretaron bien? ¿Se confiaron? Son preguntas que me he hecho, que nos hemos hecho tantas veces... 

Después de escuchar algunos testimonios, da la impresión de que había información suficiente sobre la ola de frío pero no tanto sobre la magnitud de las nevadas. ¿Pudo la primera información -la referida al frío- eclipsar en la percepción del público a la segunda -de la nieve- como si ésta última se hubiera tomado simplemente como un recordatorio de la primera, sin prestar demasiada atención a su contenido específico? Sería un buen tema de estudio para los psicólogos sociales. En cualquier caso, y pensando tanto en estudios de ese tipo como en la necesaria reforma del plan Meteoalerta, lo que si sería importantísimo sería la realización de una encuesta de urgencia a las personas afectadas por la paralización del transporte. Sólo ellas saben por qué fueron atrapadas por la nevada, y un buen estudio estadístico de sus respuestas podría darnos las claves para una mejora sustancial de avisos y alertas. 

Y una pequeña reflexión final sobre una cuestión que ya ha salido, y que saldrá más en los próximos días: ¿Es este temporal una muestra más de la variabilidad natural de la atmósfera o tiene algo que ver con el proceso del calentamiento global? Confieso que, en principio yo lo vi como un temporal más de invierno en el área mediterránea. Sin embargo, al observar su marcada componente tormentosa, y sobre todo al conocer la valoración de AEMET no puedo dejar de pensar -como ya he expresado otras veces en este blog- que en los últimos años a un récord sucede con rapidez otro y otro. Recordemos sin ir más lejos las intensas lluvias del pasado diciembre también en estas zonas. 

Dado que ahora ya hay técnicas para desarrollar estudios sobre la probabilidad de que un fenómeno pueda estar influido o no por el cambio climático vuelvo a insistir en la importancia que tendría estudiar esa posible relación en los fenómenos extremos que han ocurrido en España en los últimos años. Demasiados récords como para no ocuparse de ellos y sacar conclusiones científicas...y criterios operativos. 

Ahora que el Gobierno ha pedido excusas por las molestias causadas y parece dispuesto a sacar conclusiones y enseñanzas, sería el momento de plantearse en profundidad estos temas expuestos. ¿Volverá a disiparse todo de nuevo?

16 de enero de 2017

...Pues la retrogresión va a llegar hasta la zona de Gibraltar

En el título de mi entrada del blog del jueves pasado me preguntaba hasta dónde llegaría la retrogresión de la gran dorsal anticiclónica que, presumiblemente, se pondría en marcha entre hoy y mañana. 

Imagen del canal de vapor de agua de Meteosat de las 12 UTC del 16 de enero. La rama ascendente de la gran dorsal atlántica se visualiza por la amplia banda blanca que se dirige hacia latitudes polares desde el norte de las Islas Británicas. La rama descendente lo hace por la línea oscura que desde el norte del Báltico, se dirige hacia Cerdeña. El eje de la dorsal sigue una línea imaginaria desde, un poco al oeste de la península escandinava, hasta el oeste de la Península Ibérica. Ese eje ha iniciado ya su basculación -o inclinación- hacia el este e irá haciendo "retrogradar" hacia el oeste al aire frío que ahora se encuentra sobre el centro y norte de Europa, hasta formar una dana sobre el sureste peninsular. El avance de ese aire muy frío hacia la Península vendrá marcado probablemente en las imágenes por el consiguiente avance de la línea oscura a que antes me refería. 

La pregunta que aparecía en ese título era relevante porque, de la ubicación de la dana que se suele formar en el "saco de vaguada" por delante de la dorsal que se inclina hacia el este (la retrogresión), dependería la concreción las zonas en las que aparecerían las precipitaciones, muchas de ellas en forma de nieve. Por otra parte, ya en aquella entrada daba por prácticamente seguro que esta retrogresión iba a dar lugar a una entrada de aire muy frío lo que, junto al viento que la acompañaría, originaría temperaturas bajas y sensaciones térmicas de frío intenso, algo sobre lo que -insisto- habría que informar más en las predicciones. 

Cuatro días después, el panorama se va concretando. La retrogresión va a tener lugar y durante mañana martes, esa masa de aire muy frío procedente del norte y nordeste de Europa -no la calificaría de "siberiana"- se va a extender por toda la Península y Baleares.

La anomalía fría que va a provocar sobre la Europa occidental y central la situación del 15 al 20 de enero de acuerdo con el modelo GFS.

 A este respecto, quizás la diferencia más significativa, entre lo que mostraban los modelos el jueves pasado y lo que muestran hoy es que esa masa va a ser algo menos fría. Así, si en los mapas de hace unos días, la isoterma de -12ºC a 1500 metros de altitud rondaba al nordeste peninsular, en los de hoy no parece que vaya a pasar de los -9 o -10ºC. En cualquier caso, valores muy notables que no se dan todos los inviernos, que van a dar lugar a temperaturas muy bajas también en superficie y que van a originar una situación que la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ya califica con toda claridad en su aviso especial de hoy como "ola de frío".

En cualquier caso, la cuestión que planteaba más dudas en la pasada entrada era en qué zonas podía aparecer la nieve. Comentaba, como decía más arriba, que iba a depender mucho de cuál fuera la ubicación final de la dana que se forma en el "fondo de saco" delantero de la retrogresión. En aquel momento, el modelo determinista del Centro Europeo la ubicaba para estos días sobre la zona del litoral sureste peninsular. Era una posición no muy adecuada para la nieve, ya que la zona de máxima actividad -su área delantera- se situaba sobre el mar, y además no parecía muy factible que se organizara adecuadamente un flujo de aire mediterráneo. Sin él no se dispondría de la humedad necesaria para originar unas precipitaciones significativas. En cualquier caso, comentaba que, a la vista de algunos mapas probabilísticos del Centro Europeo, habría que estar muy atentos a la posibilidad de que esa dana se desplazara algo más hacia el oeste, ya que, de ser así, la zona activa  delantera afectaría ya a tierra y el flujo húmedo se organizaría mejor. 

Pues bien, los últimos mapas del Centro que muestro a continuación, reflejan como la dana se va a ir desplazando desde la zona de Baleares hacia el oeste-suroeste, y luego algo hacia el sur, de modo que el jueves su centro estaría ubicado sobre el norte de Marruecos. Por otra parte, a medida que hace ese recorrido, tiende a formarse un pequeña borrasca en capas bajas, lo que va a organizar el flujo húmedo hacia esa zona delantera de la dana. Ello significa que las precipitaciones, que mañana martes afectarán a Baleares y de forma muy tímida a puntos dispersos del litoral mediterráneo peninsular, el miércoles se extenderían a amplias zonas del Sureste y de Andalucía oriental, y que el jueves, coincidiendo con una mayor estructuración de la circulación del este en niveles bajos, podrían intensificarse en las comunidades Valenciana y Murciana así como extenderse - entre jueves y viernes- a través de La Mancha hasta zonas del centro peninsular. 



Los tres mapas anteriores corresponden a la situación en 500 hPa (niveles medios de la atmósfera) prevista para las madrugadas del miércoles, jueves y viernes acompañados por su nivel de incertidumbre (tonos morados). Puede observarse la "caída" hacia el este de la dorsal y la formación de una dana secundaria -acaba siendo la principal- centrada sobre el área de Gibraltar. En su progresión hacia el oeste, el flujo de componente este en niveles bajos se va organizando, y las precipitaciones, muchas de ellas en forma de nieve, se irán extendiendo por el Sureste y zonas de Andalucía oriental. La situación del jueves, aunque como se ve presenta algunas incertidumbres, podría ser muy adecuada para la aparición de lluvias abundantes en el Levante y/o Sureste. Los tonos morados débiles muestran un pequeño nivel de incertidumbre sobre nuestra zona geográfica y algo más elevado en algunas de las zonas de viento que rodean a la dana. Ello podría llevar a algunos cambios en su ubicación, que no deberían ser importantes.

Pero muchos lectores que han llegado hasta aquí se siguen preguntando dónde y cuando va a nevar. Más que meterme ahora en una descripción exhaustiva de zonas geográficas y cotas, -algo que queda bien especificado en las distintas predicciones y avisos de AEMET- prefiero poner  a continuación el que considero uno de los mejores productos de predicción por lo que respecta a esta cuestión: los mapas de probabilidad de nieve del modelo del Centro Europeo para mañana martes y pasado mañana miércoles. (Debo advertir que, en cualquier caso, la resolución espacial de este modelo no permite "ver" algunas singularidades geográficas donde las precipitaciones pueden ser más abundantes, por lo que debe tomarse como una aproximación orientativa, aunque objetiva y de alta calidad). En cualquier caso, me hubiera gustado llegar más allá, hasta el jueves y viernes, pero AEMET solo muestra en su web los tres primeros días. (hago aquí un inciso y me permito solicitar a la Agencia que publique  los de dos o tres días más adelante, hasta el D+7, que es donde la predicción probabilística muestra sus grandes ventajas).

Este mapa proviene, como todos los que siguen, del sistema de predicción probabilística del Centro Europeo, si bien han sido posprocesados en AEMET. En éste se muestra la probabilidad en tanto por ciento (escala a la derecha) de que se registre nieve por encima de 0,5 mm, es decir, de que llegue a verse la nieve durante el marte. En la zona mediterránea aparecen ya probabilidades moderadas en zonas de Baleares y algunas, más bajas, en otras del este y sureste peninsular (además de las del norte)
El mismo mapa pero mostrando ahora la probabilidad de que se registren 2 o más mm. de nieve. Como se ve es nula en la zona mediterránea. Por tanto, de producirse, serían nevadas dispersas y débiles.

El miércoles, la probabilidad de que las nevadas superen los 0,5 mm es bastante significativa en amplias zonas del Sureste y del sur de Andalucía (aparte de las zonas de la mitad norte). También hay alguna posibilidad de que la nieve llegue a verse por Albacete y Ciudad Real
Siguiendo con el miércoles, la posibilidad de que se rebasen los 2 mm de nieve sigue apareciendo en las mismas zonas del Sureste y sur de Andalucía pero la probabilidad es lógicamente menor.
Este último mapa muestra una idea de la precipitación media en forma de nieve que cabría esperar el miércoles. Como decía antes, la resolución y características del modelo probabilístico, hace que estos valores deban ser considerados puramente orientativos y pueden ser claramente rebasados, sobre todo en zonas montañosas.

En cualquier caso, más allá de la nieve, conviene considerar que la ubicación prevista de la dana para el jueves y viernes, así como la de la borrasca asociada en superficie, muestran una configuración ideal para la aparición de lluvias abundantes en las Comunidades Valenciana y Murciana. Aunque en zonas altas del interior todavía la precipitación sea en forma de nieve -y quizás abundante- conviene estar atentos a las cantidades significativas de lluvia que, aún siendo el mes de enero, pueden recogerse en zonas cercanas a las costas. 

En algunas ocasiones, las retrogresiones originan un "cambio de régimen" en la circulación atmosférica. Cuando la dana alojada en el  "saco de vaguada" retrocede hasta el golfo de Cádiz, o incluso hasta Madeira, es capaz de organizar un segmento de chorro del suroeste sobre la Península con la llegada de vientos ábregos o llovedores sobre la vertiente atlántica, suavizando bastante las temperaturas. No parece que esta vez vaya a ser así, ya que la dorsal atlántica vuelve a reforzarse sobre el Atlántico y nos seguiría enviando embolsamientos fríos desde el noroeste,  lo que mantendría un tiempo frío y algo inestable con precipitaciones irregulares de lluvia y nieve durante el fin de semana. Pero ésto lo veremos dentro de unos días.

12 de enero de 2017

¿Hasta donde llegará la retrogresión?... (o ¿dónde nevará en la próxima semana?)

A partir de hoy, 12 de enero, se inicia un sustancial cambio de tiempo caracterizado por la entrada de una masa de aire polar marítimo acompañada de viento de componente norte. Ello va a provocar un descenso generalizado de las temperaturas, nevadas copiosas en amplias zonas de la mitad norte, viento moderado a fuerte en muchas áreas y temporal en zonas marítimas. 

En esta imagen de Meteosar de las 12 UTC de hoy, 12 de enero, muestra la gran masa de aire frío que va a entrar en nuestra zona geográfica durante la próxima noche y que va a provocar un cambio sustancial de tiempo. La masa fría es reconocible por esa estructura "espumosa" sobre el oceáno. Se trata de nubes convectivas desarrolladas al discurrir el aire frío sobre un mar más cálido. Una estructura muy regular que se rompe al discurrir este aire sobre tierra. 

Todo ello queda perfectamente descrito en el aviso especial que acaba de hacer público AEMET y en el que califica a esta situación como "temporal de viento, nieve y mar" y no es preciso insistir más en su origen, evolución y posibles consecuencias. Apuntar si acaso que es una entrada fría típica de invierno con la isoterma de 0ºC llegando el sábado hasta el norte de África y la de -4ºC afectando de pasada al cuadrante nordeste peninsular. 

La entrada fría en 850 hPa tal como se prevé por el modelo GFS para el mediodía del próximo sábado, día 14 (fuente: www.keraunos.org)

Nada por tanto extraordinario, si bien en muchas zonas la combinación de bajas temperaturas y viento moderado o fuerte van a originar una sensación térmica de frío bastante marcada, que puede llegar a originar -de hecho ya está sucediendo- que se hable de "ola de frío" cuando técnicamente no va a ser así (aquí un documento interesante sobre este tema). Cuestión aparte es sí en estos casos los criterios técnicos coinciden con la sensación del público y con la forma en que denomina estas situaciones. A este respecto, cabe pensar si, en un futuro, podrían contemplarse por una parte unos avisos basados en el alcance y permanencia de las temperaturas muy bajas y, por otra, en sensaciones térmicas muy intensas de frío, por las que muchas personas se sienten muy afectadas. Pero, como digo, esa es otra cuestión.

Volviendo al aviso especial de AEMET, puede verse que también contempla la posibilidad de que, a partir del martes, haya un cambio en la situación que de lugar a un episodio de temperaturas muy bajas. 

La segunda entrada fría en 850 hPa, tal como la prevé el modelo GFS para las 12 UTC del próximo miércoles, 18 de enero. Puede apreciarse su origen mucho más continental así como temperaturas del orden de -12ºC sobre el cuadrante nordeste peninsular (fuente: www.keraunos.org)

Desde el punto de vista de la predicción y de los predictores creo que esta es una situación mucho más interesante que la del fin de semana, ya que tiene que ver con una de las evoluciones atmosféricas de predicción más compleja y de posibles mayores impactos: una retrogresión. Se trata del proceso de inclinación del eje norte-sur de una dorsal anticiclónica de niveles medios de la atmósfera hasta alcanzar una posición nordeste-suroeste, o incluso en casos extremos este-oeste. Ello da lugar a un flujo del este-nordeste sobre Península y Baleares de procedencia europea o incluso siberiana. En algunos casos, puede llegar a albergar en el seno formado delante de la dorsal inclinada una dana o una borrasca fría; algo que puede provocar una fuerte inestabilización de la atmósfera. Además, si las condiciones son adecuadas, puede desarrollarse una borrasca a niveles bajos sobre el Mediterráneo que inyecte aire húmedo hacia tierra y que, en su confluencia con el muy frío centroeuropeo, provoque nevadas en amplias zonas del este peninsular e incluso del centro. El que ocurra o no, depende básicamente de la posición de la borrasca de niveles medios, y el problema es que a los modelos de predicción les  resulta muy difícil ubicarla con exactitud tres o cuatro días antes.

Pues bien, apliquemos estas ideas a la situación a partir del próximo martes acompañándonos de los mapas probabilísticos del Centro Europeo:



En éste, previsto para las primeras horas del martes, se percibe ya la inclinación del eje de la dorsal y una borrasca fría sobre el norte de Italia. Su tendencia a desplazarse hacia el sur conducida por el máximo del chorro que aparece sobre Francia. Sin embargo, sobre la ubicación o intensidad de ese chorro -que un papel tan crítico desempeña- existe un cierto nivel de incerteza tal como muestran los colores morados.

El miércoles, día 18:



La borrasca fría se centra ya entre Córcega y Baleares con una ubicación muy parecida en superficie. El flujo del nordeste transporta aire muy frío hacia España llegando probablemente la isoterma de -8ºC en 850 hPa a englobar toda la mitad nordeste peninsular y la de -12ºC a zonas del cuadrante nordeste. Sin que sean unos valores en absoluto desconocidos, sí es cierto que no ocurren todos los años; sin tener estadísticas a mano,  me atrevería a decir que cada cinco o seis años de media. Por supuesto, esas temperaturas tan bajas unidas al viento que se dejará sentir en la mayoría de las zonas, va a provocar sensaciones térmicas muy bajas, algo de lo que se debe hacer muy consciente al público y es por lo que antes me preguntaba si tendría que haber avisos -o predicciones específicas- también de este tipo, ya que doy por seguro que los va a haber de temperaturas muy bajas. 

Este flujo del nordeste va a tener un cierto recorrido marítimo por lo que podría dejar nevadas en principio no muy importantes (salvo en zonas montañosas) del tercio este peninsular y Baleares dado que las condiciones en altura no ayudan mucho.  En cualquier caso, los "morados" nos muestran una señalada incerteza sobre la mitad oriental peninsular, lo que podría significar que la borrasca estuviera más desplazada hacia el oeste, en cuyo caso las nevadas, aunque en principio débiles, podrían afectar a zonas de esa mitad oriental. Por otra parte, ni que decir tiene, que en los días que dure esta situación, las nevadas serán muy abundantes en la cordillera Cantábrica y Pirineos y menores en el Sistema Central. 

El jueves, día 19:


Pocas variaciones significativas se observan respecto al día anterior, tanto en superficie como en niveles medios. Las temperaturas a 850 hPa sufren muy pocos cambios (mapa no mostrado), por lo que las precipitaciones que pudieran producirse serían de nieve en casi todas las cotas. Lo más probable es que afectaran sin gran intensidad -salvo en zonas montañosas donde puede haber persistencia y acumulación- a zonas del tercio este y de Baleares. Existe siempre la posibilidad de que, en el seno de la gran borrasca de aire frío mediterránea, pudiera aparecer algún núcleo frío independizado hacia el sureste peninsular -en el fondo de saco de la vaguada- que intensificara en esas zonas las nevadas por las nubes de tipo convectivo que pudieran desarrollarse en su seno.

En resumen, a la vista de estos mapas del Centro Europeo, la entrada de aire muy frío del nordeste que se producirá muy probablemente a partir del próximo martes, con una duración de al menos tres días, parece muy probable que pueda ser catalogada -aunque sea a posteriori- como "ola de frío" y me temo que pueda incidir negativamente en algunos cultivos mediterráneos. Por lo que se refiere a la nieve, la posición más probable de la borrasca hace pensar que afectará fundamentalmente (además de a las montañas del norte) a zonas del tercio oriental y de forma no muy intensa salvo en áreas montañosas. Sin embargo, dada la incerteza todavía existente sobre la posición final de la borrasca conviene estar muy al tanto sobre su posible extensión a toda la mitad oriental y centro de la Península. Con otro tipo de mapas tales como los de los distintos escenarios posibles, podríamos conocer las probabilidades de que eso pudiera ocurrir, pero por desgracia siguen sin hacerse disponibles para el público.

5 de enero de 2017

Fríos de enero


Una vez más, interesante y atractiva la imagen de esta mañana en el canal visible de Meteosat en esta víspera de Reyes. Multitud de detalles podrían comentarse en ella, aunque relacionados la gran mayoría de ellos con el marcado descuelgue de aire ártico sobre buena parte de Europa y del Mediterráneo. En la Península sólo nos va a afectar de forma muy tangencial pero, al menos, servirá para recordarnos que los días de Reyes suelen estar caracterizados por un ambiente bastante gélido (como muchos participantes en cabalgatas recordarán).

Imagen visible de Meteosat del 5 de enero a las 09 UTC. El fuerte viento del noroeste produce gran cantidad de efectos orográficos asociados en buena medida a Alpes y Pirineos. En la Península vemos como el cierzo disipa las nieblas del valle del Ebro, quedando algunas de ellas “refugiadas” en la zona de Huesca, al resguardo de los Pirineos, en una zona casi en calma. En general, la circulación del noroeste sobre la mitad oriental peninsular barre las nieblas –más que barrer, no da condiciones para que se formen- y éstas se refugian en amplias zonas de la mitad occidental. 



Al referirme a las nieblas no quiero dejar de señalar –aunque no tenga importancia y "vivirá" muy poco tiempo- a esa línea oscura, casi en ángulo recto- que recorre de norte a sur a las de Castilla y León y que, más que una discontinuidad en ellas provocada por características del suelo o de la orografía, parece responder a la sombra que proyectan unos estratos más desarrollados. Puede verse incluso sobre esas nieblas castellanas algún débil conato convectivo.


La entrada fría europea es importante. La isoterma de -8ºC a 850 hPa va a llegar hasta  latitudes de Sicilia –como si aquí lo hiciera hasta Andalucía- y la de -16ºC roza los Alpes, como si aquí llegara hasta los Pirineos. Valores de esa envergadura los recuerdo en España pero hace ya bastantes años; digamos que es una entrada fría –una ola de frío- “como las de antes”. 
Y junto a esas temperaturas, el viento fuerte del noroeste que tan bien reflejan esas “calles” onduladas de nubes y que va a originar, está originando ya, una sensación térmica en las zonas más afectadas de invierno verdaderamente riguroso. 

En relación con estos fríos de enero, me parece interesante añadir a continuación un párrafo de mi libro "Meses y tiempos" referido a las situaciones más frías de enero en España:

"En la memoria meteorológica han quedado grabadas para siempre los datos de algunos eneros que destacaron por sus bajísimos registros o por la reiteración de los episodios muy fríos. Cabe recordar en este sentido el enero de 1945 en el que se alcanzó un valor mínimo absoluto de -27,6ºC en Ávila y valores alrededor de los -25 en Calamocha (Teruel), en el embalse de Camporredondo (Palencia) y en Uña (Cuenca).  Fue también en esta situación cuando el observatorio de Madrid-Retiro registró -10,1ºC que es, hasta ahora, su mínima absoluta. Igualmente, el enero del año siguiente, 1946, destacó por sus situaciones de intenso frío, si bien las mínimas más bajas no lo fueron tanto como en el anterior; aún así, en varios lugares tales como Monreal del Campo y Santa Eulalia, ambos en Teruel, o Uña y la Ciudad Encantada en Cuenca, se alcanzaron o sobrepasaron ligeramente los -22ºC. Curiosamente, también enero de 1947 destacó por sus bajísimas temperaturas si bien en este caso se registraron en los últimos días del mes; destacaron  -26,7ºC en Molina de Aragón (Guadalajara), -24,6 en Monreal del Campo y -24,4ºC en Calamocha, ambos en Teruel. Aunque de menor importancia que los anteriores por su extensión más reducida, también enero de 1952 registró valores térmicos bastante fríos con una mínima de -28,2ºC en Molina de Aragón (día 28) y otros, ya “más cálidos”, de alrededor de -20 en zonas de las provincias de Cuenca, Soria, Guadalajara o Zaragoza. Otro episodio frío en enero muy notable fue el de 1971, que había comenzado en los últimos días de diciembre de 1970; afectó a toda la Península con intensas nevadas y temperaturas muy bajas. Destacaron sobre todo -28ºC de Santa Eulalia, -27,6 en Camesa de Valdivia (Palencia)  o -27 en Piqueras (Guadalajara) y, en cualquier caso, es de reseñar que fueron bastante los observatorios de España en que se alcanzaron o sobrepasaron los -22ºC. Enero de 1985 también tuvo algunos episodios de mucho frío, pero las temperaturas no alcanzaron valores tan extremados, si bien en algunas zonas de Teruel, Guadalajara, Lleida o Girona se sobrepasaron los veinte grados bajo cero. Ya en el siglo XXI, sólo los eneros de 2005 y 2006 han tenido algunos episodios de frío intenso en los que se han sobrepasado en algunos observatorios los quince bajo cero pero en absoluto comparables a aquellos de los años 40 a 80 a los que me acabo de referir".

En los próximos días, la potente borrasca fría que mañana estará ya formada sobre Europa oriental seguirá provocando condiciones de invierno riguroso en la mitad este del continente. Mientras tanto sobre la Península continuará asentada la dorsal y tras un pasajero debilitamiento, las nieblas volverán a ser bastante comunes.

Habrá que esperar hasta principios-mediados de la semana próxima para que puedan producirse algunos cambios sustanciales en nuestra área geográfica. A partir del lunes-martes, el eje de la dorsal atlántica se hace más meridiano y se crean las condiciones para un flujo de componente norte sobre la Península. ¿norte, noroeste, nordeste? Los mapas probabilísticos muestran la posibilidad de que pueda ser un poco más del nordeste que lo que muestra el determinista, con lo cual la entrada sería más fría con un viento de origen centroeuropeo que aumentaría la sensación de frío.
Los mapas de 500 hPa previstos para el próximo martes-miércoles, muestran una circulación anticiclónica de componente norte sobre la Península y Baleares pero con bastante incertidumbre sobre si sería más específicamente del norte o del nordeste.

Por tanto, de una forma u otra, parece que a lo largo de la semana que viene el frío nos puede visitar con más intensidad aunque mucho menos que la que se va a experimentar estos días esas otras grandes zonas europeas.  

Mapas de 500 hPa previstos para el siguiente fin de semana (15-16 de enero).  Parece relativamente probable una circulación del noroeste con frentes asociados sobre la Península y Baleares.
Después, ya para el siguiente fin de semana, hay síntomas que apuntan hacia una circulación del noroeste con aire atlántico frío y algo húmedo que nos ofrecería de nuevo un tiempo desapacible con nieve en zonas altas de la mitad norte. Si es así, la atmósfera honrará a los “santos de hielo”, una creencia popular fuertemente arraigada que relaciona las celebraciones de San Antonio (o San Antón), el día 17 y de San Sebastian, el día 20, con un tiempo muy frío, de puro invierno, en la Península.

De los santos frioleros, San Sebastian el primero;
Aunque dijo San Antón, aquí el más frío soy yo.